Carlos Anderson García pasó de vender aguacates, lavar carros y trabajar en fincas a convertirse en secretario de Planeación de Caldas. A través de sus redes sociales, el funcionario compartió la historia de vida que lo llevó desde Orito, Putumayo, hasta Manizales, donde encontró nuevas oportunidades después de una infancia marcada por la violencia.
Según relató, a los 13 años perdió a su familia y tuvo que aprender a salir adelante por sus propios medios.
Su camino estuvo lleno de dificultades. Trabajó de finca en finca y llegó a pasar noches durmiendo sobre hojas de plátano, utilizando sus botas como almohada.
Sin embargo, su vida comenzó a cambiar cuando llegó a Manizales y encontró personas que le brindaron apoyo. Allí logró terminar el bachillerato, estudiar Ciencias Políticas e ingresar como practicante a la Gobernación de Caldas, sin imaginar que años después ocuparía uno de los cargos de mayor responsabilidad en la administración departamental.
Hoy, como secretario de Planeación, García recuerda sus orígenes y agradece a quienes lo ayudaron a construir un futuro diferente. Su testimonio, compartido recientemente en redes sociales, busca transmitir un mensaje de perseverancia y gratitud, especialmente a quienes enfrentan dificultades y luchan por alcanzar sus metas. Una historia que comenzó entre trabajos informales y noches a la intemperie, y que hoy continúa desde el servicio público.











