El ministro de Justicia, Iván Cancino, entregó nuevos detalles sobre el plan del Gobierno para transformar el sistema penitenciario del país, una estrategia que contempla la construcción de 10 megacárceles destinadas principalmente a personas procesadas por delitos de alta gravedad. El proyecto aún enfrenta uno de sus principales retos: conseguir los recursos necesarios para su construcción.
Cancino también planteó que los nuevos centros penitenciarios deberían ubicarse fuera de los grandes núcleos urbanos y avanzar hacia un modelo de cárceles productivas, con espacios orientados al trabajo y la resocialización. Paralelamente, el Gobierno prepara un proyecto de ley de sometimiento para estructuras criminales, con beneficios condicionados a requisitos como la entrega de bienes y armas, mientras continuarían vigentes las capturas y los procesos de extradición.
La propuesta hace parte de la política de seguridad y justicia que el Ejecutivo busca llevar al Congreso, en medio de los problemas de hacinamiento que enfrenta el sistema penitenciario. El director del Inpec ha señalado que el país requiere más de 40.000 nuevos cupos, por lo que la discusión sobre financiación, ubicación y funcionamiento de estas megacárceles será clave para definir el alcance de la iniciativa.









