El escritor y analista Hernando Gómez Buendía ofreció una mirada crítica y reflexiva sobre el gobierno de Gustavo Petro durante una entrevista con la periodista María Alejandra Villamizar, en el marco de su libro Colombia después de Petro.
En la conversación, el autor destacó que la llegada del actual mandatario a la Palacio de Nariño representó un hecho inusual en la historia política del país. Según explicó, Petro no encaja en el perfil tradicional de los presidentes colombianos, quienes usualmente provienen de élites políticas o siguen trayectorias convencionales dentro del poder.
Gómez Buendía describió este fenómeno con una metáfora contundente: aseguró que “por primera vez llegó un extraterrestre al Palacio de Nariño”, aludiendo al carácter disruptivo del liderazgo de Petro y a la ruptura simbólica y cultural que, a su juicio, implicó su mandato.
El analista también subrayó que, aunque suele hablarse de la llegada de la izquierda al poder, en realidad se trató de la llegada de una figura particular a la Presidencia, más que de un cambio estructural completo. Aun así, reconoció que este proceso marca un punto de inflexión importante y que las fuerzas de izquierda tienen ahora un lugar consolidado en el panorama político colombiano.
En su balance, afirmó que el gobierno hizo más de lo que percibe la opinión pública, aunque dejó abierta la crítica sobre la forma en que se ejecutaron varias de sus iniciativas. Además, resaltó que uno de los ejes fundamentales de la izquierda es la búsqueda de mayor equidad social.
Sobre el panorama político, Gómez Buendía cuestionó la idea de que los sectores populares respalden automáticamente a la izquierda, señalando que el voto ciudadano responde a múltiples factores más allá de lo económico. También criticó a sectores de derecha, como los representados por Paloma Valencia, por considerar que sus propuestas se enfocan en regresar a esquemas del pasado.
El autor advirtió que Colombia continúa profundamente dividida, marcada por visiones opuestas sobre el conflicto armado y las responsabilidades de actores como las guerrillas y el Estado. En ese contexto, mencionó a Iván Cepeda como una figura que representa a víctimas de crímenes estatales, lo que evidencia la complejidad del debate nacional.
Asimismo, planteó que el gran reto del país no es eliminar las diferencias, sino aprender a convivir con ellas dentro de un marco democrático. Para él, la esencia de una sociedad pluralista radica en la capacidad de mantener el desacuerdo sin recurrir a la violencia.
Finalmente, al referirse a posibles liderazgos capaces de tender puentes entre las distintas visiones del país, mencionó a Claudia López como una de las figuras que podría acercarse a comprender “las dos Colombias”, aunque reconoció que sus probabilidades electorales son bajas.











