Las ciudades de Cali y Barranquilla se convirtieron en escenarios de homenaje para el legendario salsero Willie Colón, conocido como el ‘Malo del Bronx’, quien falleció este sábado en Nueva York (Estados Unidos) a los 75 años.
En Cali, considerada la capital mundial de la salsa, el tributo se realizó en el Bulevar del Río, donde aficionados y bailarines se reunieron para recordar al artista entre trombones, pasos de baile y canciones que marcaron generaciones. Los asistentes coincidieron en que su música forma parte esencial de las celebraciones y de la identidad cultural del Valle del Cauca.
Durante la jornada, varios ciudadanos destacaron que temas como Idilio continúan vigentes en fiestas y encuentros salseros. Para muchos, la obra de Colón representa un legado permanente que seguirá sonando en cada pista de baile de la ciudad.
En Barranquilla, la despedida se vivió con baile y alegría en lugares emblemáticos como La Troja, patrimonio musical de la ciudad, y otros espacios tradicionales donde los seguidores del artista evocaron historias personales ligadas a sus canciones. Los asistentes resaltaron que su música seguirá acompañando la vida nocturna y cultural del Caribe colombiano.
Entre los temas más recordados estuvieron varias de sus colaboraciones con Héctor Lavoe, consideradas infaltables en cualquier encuentro salsero. Los barranquilleros coincidieron en que el legado del músico neoyorquino se mantiene vivo en cada generación que aprende a bailar al ritmo de su obra.
Willie Colón fue una de las figuras centrales de la Fania All-Stars, junto a artistas como Rubén Blades, y se consolidó como trombonista, compositor y productor clave en la historia de la salsa. Su influencia trascendió fronteras y se convirtió en referencia obligada para nuevos intérpretes del género.
Su familia confirmó el fallecimiento mediante un comunicado en el que expresó que el artista murió en paz, rodeado de sus seres queridos, y que su música permanecerá como herencia eterna para sus seguidores.
El homenaje en Cali y Barranquilla ratificó que, más allá del luto, la despedida fue una celebración colectiva de su vida y su obra. Entre acordes y pasos de baile, distintas generaciones demostraron que el legado de Willie Colón seguirá vivo en la memoria musical de Colombia.











