Pese a los anuncios orientados a reducir los riesgos de incendio en el Mercado de Bazurto, continúan identificándose intervenciones constructivas no controladas dentro y en el entorno inmediato del mercado, lo que mantiene un escenario de alta exposición para la seguridad, el patrimonio y la continuidad de la actividad económica.
De acuerdo con observaciones realizadas en el sector y con testimonios de comerciantes, se siguen presentando ampliaciones, adecuaciones y edificaciones sin control técnico ni trazabilidad administrativa, muchas de ellas ejecutadas de manera progresiva y sin integración a un esquema de gestión del riesgo. Estas intervenciones, al no contar con evaluación estructural ni eléctrica verificable, incrementan la vulnerabilidad del conjunto del mercado.
Uno de los factores de mayor preocupación es la adaptación informal de las redes de servicios públicos, particularmente de la infraestructura eléctrica. La coexistencia de múltiples conexiones improvisadas, cargas no balanceadas y extensiones sucesivas eleva de forma significativa la probabilidad de sobrecargas, cortocircuitos y eventos de incendio, riesgos que ya se han materializado en el pasado reciente con afectaciones relevantes.
La permanencia de estas prácticas pone de relieve un problema estructural: la ausencia de un sistema integral de control, verificación y evidencia de diligencia empresarial, más allá de actuaciones aisladas o reactivas. En un entorno de alta densidad comercial como Bazurto, el riesgo no es individual, sino compartido, y cualquier evento crítico tiene el potencial de afectar a múltiples negocios de manera simultánea.
Mientras no se implementen mecanismos efectivos de control técnico, orden operativo y protocolos claros de actuación, comerciantes, trabajadores y clientes continuarán expuestos a un riesgo latente que compromete no solo la seguridad física, sino también la estabilidad de una de las principales centrales de abastecimiento de Cartagena y Bolívar.
La situación actual del Mercado de Bazurto evidencia la necesidad de avanzar hacia modelos preventivos de gestión del riesgo, basados en la identificación temprana de amenazas, la mitigación por fases y la generación de evidencia verificable, que permitan proteger la actividad económica, el empleo y el patrimonio que dependen de su funcionamiento continuo. Este desafío trasciende a un sector específico y convoca a todos los actores del desarrollo económico de la ciudad —empresarios, gremios, autoridades y entidades de apoyo empresarial—, en la medida en que la experiencia demuestra que la prevención, el control y la preparación no constituyen costos adicionales, sino decisiones estratégicas para reducir la exposición a eventos críticos, fortalecer la confianza y preservar uno de los principales motores económicos del departamento.
Que brille Cartagena por el fuego de su gente y no por el de sus almacenes.
MARCO ANTONIO BUITRAGO DE LA TORRE
Abogado
Especialista en Derecho Empresarial y de los Negocios











