El presidente estadounidense aseguró en Davos que solo su país puede proteger y desarrollar el territorio autónomo de Dinamarca y pidió negociaciones inmediatas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no recurrirá al uso de la fuerza militar para tomar el control de Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca, pero reiteró que Washington debe avanzar hacia su adquisición. Las declaraciones fueron hechas durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, ante líderes políticos y empresariales de todo el mundo.
Trump reconoció que Estados Unidos tendría la capacidad de imponer su control por la vía militar, pero aseguró que esa no es su intención. “No tengo que usar la fuerza. No quiero usar la fuerza y no la usaré”, subrayó, al tiempo que destacó que esa aclaración buscaba disipar las preocupaciones de la comunidad internacional.
No obstante, el mandatario fue enfático en que su Gobierno espera iniciar conversaciones de manera inmediata para discutir la adquisición de Groenlandia. A su juicio, Estados Unidos es el único país con la capacidad real de garantizar la seguridad, el desarrollo y la protección de ese territorio estratégico.
“Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca masa de tierra, este enorme trozo de hielo, desarrollarlo y mejorarlo”, sostuvo Trump, quien argumentó que ninguna nación ni bloque internacional está en condiciones de asegurar Groenlandia de forma efectiva, salvo su país.
Durante su discurso, el presidente vinculó esta afirmación con la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro. “Somos una gran potencia, mucho mayor de lo que la gente entiende. Creo que eso quedó claro hace dos semanas en Venezuela”, afirmó, en referencia a la capacidad de proyección militar de Washington.
Trump también lanzó críticas directas contra Dinamarca, aliado histórico de Estados Unidos y miembro de la OTAN, al calificarla de “desagradecida” por la ayuda brindada por Washington para proteger Groenlandia tras la Segunda Guerra Mundial. Según el mandatario, ese respaldo histórico refuerza la legitimidad de su interés sobre el territorio ártico.
Las declaraciones vuelven a tensar las relaciones entre Estados Unidos y Europa, en un momento en el que Groenlandia se ha convertido en un punto clave dentro de la competencia geopolítica global, debido a su ubicación estratégica y a sus recursos naturales.











