Corralito de agua…perdón, de piedra

 

 

 

 

 

 

 

Por: Michelle Serna

Verdaderamente en esta ciudad estamos jodidos. Hace pocos días me levanté con mucha motivación para llegar temprano a la clase de 7 a.m. Iba con toda la energía y actitud, de repente todo se oscureció y empezó a llover fuertísimo, me bajé del colectivo, a propósito de la estupenda calidad de transporte público que tenemos, me toca montarme a lo ilegal pero ¿Cómo hago? O me vengo en colectivo o me toca ir en la puerta de la buseta. Pero bueno, sigo, corrí y corrí para llegar “temprano”, no habían pasado ni 30 min de la lluvia cuando parecía estar más en un parque acuático que en el centro histórico de la ciudad de Cartagena.
Ahora lo recuerdo con risa pero mientras caminaba descalza tratando de salvar mis zapatos del agua que llegaba casi a mis rodillas, no fue tan gracioso.
Yo me pregunto: ¿Cómo es posible que no apliquen soluciones a una problemática que afecta tan grandemente uno de los atractivos más importantes de la ciudad? El director de Patrimonio de Cartagena dio a conocer a través de un comunicado que en aproximadamente 24 años la zona norte de la ciudad estará bajo agua, y que el centro histórico sería el más afectado. Señaló que “los estudios se basan en las comparaciones de cartografías donde aparecen los máximos niveles del mar en el siglo 18 y que proyectados a los niveles de hoy demuestran que han subido bastante centímetros”. En pocas palabras, desaparece la perfecta Cartagena internacional ¡y nos quedamos sin turismo!
Si no se aplican medidas más o menos rápidas, y no pasa como transcaribe que tardo cerca de una década, muy probablemente nuestro hermoso atractivo turístico estará casi que bajo agua. Pero no todo está perdido, si no se construyen los poderosos diques que necesitamos para que se amortigüe el impacto del mar, podríamos empezar a turistear y apreciar nuestro centro histórico en chalupas y bucear en nuestras sucias y contaminadas aguas.
En fin, tocará esperar a ver qué pasa y mientras tanto podemos sentarnos a pescar desde la comodidad nuestro bello corralito de piedra.

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