Yeison Jiménez sufre descompensación tras exigente jornada de conciertos en Bogotá y Soacha

redes sociales Yeison Jiménez

El final de noviembre fue especialmente agitado para Yeison Jiménez, quien tuvo una jornada extenuante el sábado 29 al presentarse en dos conciertos el mismo día: primero en el Megaland, realizado en el estadio El Campín de Bogotá, y luego en el Super Concierto de Soacha, en el estadio Luis Carlos Galán. Tras culminar su show en la capital, el intérprete de “Aventurero” sufrió una descompensación y fue atendido de inmediato por personal médico dentro de una ambulancia ubicada detrás del escenario, según reveló el programa Lo Sé Todo. Afortunadamente, el cantante reaccionó bien a los medicamentos y se recuperó en poco tiempo, lo que le permitió cumplir con su siguiente compromiso en Soacha, donde compartió cartel con artistas como Ciro Quiñónez, El Charrito Negro y Andrés Franco. A través de sus redes sociales, Jiménez mostró momentos de ambas presentaciones, evidenciando que entregó la misma energía al público pese a la situación. Aunque el artista no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido, se recuerda que a inicios de este año reveló que padece queratocono, una condición ocular que adelgaza progresivamente la córnea y genera alta sensibilidad a la luz, situación que se ve agravada por las intensas luces de los escenarios, motivo por el que deberá someterse a una cirugía en el futuro y actualmente toma medidas preventivas como el uso constante de gafas oscuras.

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Compacto, rectangular y no apto para llevar en bolsillos: así era el primer celular que llegó a Colombia

Hace 30 años, específicamente en marzo de 1994, los primeros celulares llegaron a Colombia con diseños voluminosos y funciones limitadas, centrados principalmente para hacer y recibir llamadas, los primeros modelos llegaron bajo la compañía telefónica Comcel (actualmente Claro) y fueron el Motorola 103 y el Ericsson DHH 398, eran grandes y pesados, y su estética no era una prioridad. En cuanto al diseño, estos teléfonos eran de tamaño compacto y rectangular, con una carcasa de plástico y relativamente ligera, contaban con una pequeña pantalla monocromática que mostraba números y algunos caracteres, pero no era a color ni tenía gráficos complejos; el teclado era alfanumérico, con teclas físicas bastante duras y con un buen recorrido, también tenian una antena externa que sobresalía en la parte superior, algo común en los modelos más antiguos. El precio de estos dispositivos reflejaba su exclusividad, costando hasta 980.000 pesos en la época, una cifra considerable para el bolsillo de muchos colombianos y tenerlos era un verdadero lujo. La llegada de estos primeros teléfonos móviles marcó el inicio de una nueva era en la comunicación en Colombia, aunque en ese entonces pocos imaginaban la revolución tecnológica que se avecinaba. Con el paso de los años, los celulares evolucionaron de manera vertiginosa, pasando de ser simples herramientas para llamadas a convertirse en complejos smartphones multifuncionales.

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De ser una cárcel a convertirse en cuna del arte en Cartagena: así fue el «resurgir» del Covento

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Este era el emblematicó club de Cartagena que fue visitado por un presidente de Estados Unidos

Fundado en 1911 por Vicente Martínez Recuero y su esposa Tulia Martelo, el Club Popa fue un emblemático espacio social en Cartagena, caracterizado por su hermosa edificación de madera de estilo tropical antillano. Este club, que ofrecía amplios salones, mesas de billar y canchas de tenis, se convirtió en un punto de encuentro fundamental para la élite cartagenera. Los primeros socios del Club Popa eran todos miembros del exclusivo Club Cartagena, lo que le confería un aire de exclusividad. Además, se convirtió en la sede obligada de eventos significativos, como los bailes del concurso de belleza y las Fiestas de la Candelaria, donde la etiqueta era rigurosa: caballeros en esmoquin y damas con elegantes vestidos largos. Un hito importante en la historia del club ocurrió en 1934, cuando Franklin Roosevelt, el primer presidente de los Estados Unidos en visitar Cartagena, fue agasajado en sus salones por el presidente colombiano Enrique Olaya Herrera, consolidando su prestigio en el ámbito social y político. Sin embargo, la tragedia golpeó al Club Popa en 1951, cuando un devastador incendio consumió casi en su totalidad la estructura. Aquella mañana, las campanas de La Ermita sonaron más temprano de lo habitual, anunciando la lamentable pérdida. Pese a que se salvaron algunos objetos valiosos, como una obra del artista Enrique Grau, las cenizas se esparcieron por los alrededores, marcando el final de una era. El club fue reconstruido en mampostería, pero nunca recuperó su antiguo esplendor. En 1971, cerró sus puertas y, siguiendo el destino de muchas mansiones del vecindario, fue demolido, dando paso a un conjunto residencial. Así, el Club Popa, que una vez fue símbolo de elegancia y exclusividad, se desvaneció en la memoria colectiva de Cartagena, dejando un legado de recuerdos y nostalgia en su comunidad.

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“Los Costepaisas”, los jóvenes que se toman las redes con su contenido basado en Dios

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De 38 mil pasaron al millón en 17 días: recibos de luz en el barrio La Sierrita

Los residentes del barrio La Sierrita han expresado su profunda indignación por el reciente aumento desmesurado en sus tarifas eléctricas, tras la instalación de nuevos transformadores y el reemplazo de postes, cableados y medidores. Los recibos de electricidad han triplicado su valor habitual , con algunas facturas alcanzando hasta un millón de pesos, a pesar de que el consumo registrado abarca solo 17 días. Gladys Gómez, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio, explicó la situación: “Somos de un estrato bajo que vive del día a día, y no tenemos los ingresos para enfrentar recibos tan elevados. Nos han citado a tres reuniones y nos aseguraron que las tarifas no serían afectadas, pero las facturas que hemos recibido son completamente desproporcionadas”. Debido a la magnitud del aumento, los residentes no han permitido la finalización de la intervención del prestador de servicio hasta que se resuelvan las reclamaciones y se ajuste la tarifa a un nivel razonable. El barrio La Sierrita se une a otras áreas del distrito, como Olaya, sector Ricaurte y Policarpa, que también han solicitado atención urgente debido a problemas similares relacionados con el suministro eléctrico. Mientras tanto, la empresa de servicios públicos ha confirmado que continuará con su plan de inversiones.

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