Una intensa tormenta invernal continúa afectando amplias zonas de Estados Unidos y Canadá, donde se mantienen alertas por frío extremo tras varios días consecutivos de nevadas, fuertes vientos y temperaturas polares. El fenómeno ha causado al menos 29 muertes, además de interrupciones en el suministro eléctrico y graves alteraciones en el transporte.
La tormenta está asociada a una masa de aire ártico que se desplazó hacia el sur debido a una deformación del vórtice polar, un sistema atmosférico que normalmente permanece cerca del Polo Norte. Las autoridades advierten que las condiciones podrían prolongarse durante gran parte de la semana.
Según reportes oficiales, las muertes registradas se atribuyen a causas como hipotermia, accidentes de tránsito, caídas durante labores de limpieza de nieve y percances con vehículos todoterreno y quitanieves. En Nueva Jersey, un hombre fue hallado sin vida en la nieve con una pala en la mano, mientras que en Nueva York se reportaron al menos ocho fallecimientos adicionales cuya causa aún es investigada.
El impacto del fenómeno ha sido generalizado. Cerca de 190 millones de personas permanecen bajo algún tipo de alerta por frío extremo, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS). Estados del sur como Texas, Tennessee, Misisipi y Luisiana, poco acostumbrados a este tipo de clima, se han visto particularmente golpeados por el hielo y las nevadas.
Durante el fin de semana, casi la mitad del país registró acumulaciones superiores a 30 centímetros de nieve. En zonas de Minnesota y Wisconsin, los termómetros descendieron hasta los -30 grados Celsius, con sensaciones térmicas aún más bajas por efecto del viento. En Nuevo México, la localidad de Lago Bonito reportó la mayor acumulación nacional, con cerca de 79 centímetros.
Los cortes de energía también han sido significativos. Aunque el servicio comenzó a restablecerse de manera gradual, hacia la noche del lunes cerca de 600.000 usuarios seguían sin electricidad. En ciudades como Nashville, las autoridades informaron que los árboles continúan cayendo por el peso del hielo, lo que provoca nuevas interrupciones en zonas donde ya se había recuperado el suministro.
Diversos municipios han habilitado refugios de emergencia con calefacción para albergar a personas que permanecen sin luz ni calefacción. Los cuerpos de policía y bomberos han intensificado las labores de rescate y asistencia, especialmente para trasladar a personas vulnerables hacia estos centros temporales.
Meteorólogos del NWS advirtieron que la recuperación está siendo más compleja debido a la amplitud geográfica del fenómeno, que abarca desde el suroeste hasta el noreste del país. A diferencia de otros inviernos, los estados del norte no han podido apoyar con recursos a los del sur, ya que también se encuentran afectados.
Expertos señalan que este tipo de alteraciones en el vórtice polar podrían estar relacionadas con el cambio climático, al favorecer desplazamientos más frecuentes de aire gélido hacia latitudes habitualmente templadas. Además, la nieve caída ha sido descrita como “seca y esponjosa”, lo que facilita que el viento la levante y reduzca la visibilidad, complicando las labores de limpieza y el tránsito.











