Por: Alexandra Santos

Un avión de la aerolínea mexicana Aeroméxico que transportaba a 103 personas, entre estas, 88 adultos, 9 menores, 2 infantes, 2 pilotos y 2 sobrecargos, estuvo solo unos instantes en el aire el martes 31 de julio por la tarde, cuando se precipitó en la ciudad de Durango en el centro de México.

Según el gobernador de Durango, José Rosas, el avión fue «repentinamente afectado por una ráfaga de viento que lo hizo descender bruscamente y tocar tierra con el ala izquierda, desprendiéndose los dos motores».

«Muchos lograron salir del avión a pie», agregó el vocero de Protección Civil, Alejandro Cardoza.

Tras el accidente todos sobrevivieron, pero tan solo 80 se encuentran lesionados.

MOMENTOS DE ANGUSTIA

Jaqueline Flores, una de las supervivientes, contó temblorosa a la AFP los momentos de angustia que vivió al caer el avión.

“La nave salió a las 03:09 pm. Luego, iniciaron los motores, se sintió la fuerza del avión ya para despegar, y mientras íbamos en la pista se fue oscureciendo la visibilidad. Sí despegó, nos elevamos y empezamos a entrar entre las nubes y la tormenta», destacó esta ama de casa de 47 años.

«Cuando estábamos arriba, yo sentí que iba a dar la vuelta para estabilizarse y ahí fue cuando se cayó», señaló.

Según esta residente en Colombia, que viajaba con su hija de 16 años, el avión cayó sobre la pista para luego desplazarse unos 300 metros hasta que pudo detenerse entre la maleza.

«Cuando esto ocurre se caen todas las maletas del pasillo (…) la vibración hace que uno se golpee entre la gente de adelante y de atrás», dijo esta mujer que resultó ilesa.

Una vez el avión quedó inmóvil, Jaqueline inmediatamente desajustó su cinturón y el de su hija para escapar.

«Había un hueco justo al lado de nosotros, que teníamos el lugar 8A y 8B. A la altura del lugar 10 estaba abierto el avión, o sea el avión se partió. Con fuego y todo le digo a mi hija ‘tenemos que saltar por ahí’, y por ahí saltamos» agregó.

TRES FACTORES

Guillermo Galván, director editorial de Transponder 1200, un medio especializado en aviación, afirmó que para que se produjera el «milagro en Durango» tuvieron que juntarse tres factores.

Para empezar, el fuselaje de la aeronave se mantuvo en excelentes condiciones para que se pudiera evacuar. Según la aerolínea, había recibido mantenimiento en febrero de este año.

El segundo factor fue que la tripulación y los sobrecargos siguieron correctamente la guía de emergencia. Y el tercero fue que los pasajeros evacuaron rápido, a pesar de los momentos de pánico que vivieron.

El avión cayó después de despegar del Aeropuerto Internacional de Durango. // Getty Image

EN INVESTIGACIÓN

Las causas exactas del accidente todavía son objeto de investigación, aunque los expertos apuntaron al mal clima como la principal posibilidad.

“Hay muchos cabos sueltos. Además del clima, también podrían haber factores técnicos a considerar», explicó Galván. A su vez, agregó que el accidente de Durango es el mayor en la aviación comercial en México desde 2008.

«Estamos enfocándonos en atender esta situación y haremos lo que sea necesario para auxiliar a las familias de nuestros clientes», aseguró la aerolínea mexicana.