El juego representa uno de los principales medios de aprendizaje para cualquier individuo, aún más para el ser humano. A través del juego los niños no solo se divierten, sino que descubren su entorno, aprenden, ponen a prueba sus habilidades motoras y cognitivas, la creatividad, competencias comunicativas, sociales y capacidad de adaptación.

A medida que el individuo crece, es natural que sus intereses cambien y por tanto el tipo de juego.

Aquí tenemos una serie de etapas y tipos de juego según la edad:

1. Juego funcional: de el nacimiento hasta los 6 meses
En esta primera etapa, el bebé se mueve con poca coordinación, inicia el balbuceo, poco a poco logra llevar sus manos y pies a la boca junto con objetos, emite sonidos orales especialmente si es motivado por el adulto. Para este momento es primordial hablarle, realizarle caras graciosas, ofrecerle juguetes tipo sonajeros que le permitan el agarre y del tamaño correcto para evitar un atragantamiento, ya que estarán constantemente en la boca del bebé.

2. Juego de exploración: de 6 a 12 meses
Con el desarrollo del equilibrio, el desplazamiento, el niño se vuelve más independiente y se interesa en la manipulación de objetos y juguetes interactivos, con luces y sonido, que giren, abren y cierran, también lanzar objetos y verlos rebotar, girar, caer, aparecer y desaparecer, parece que no se cansan de hacerlo una y otra vez. Estás actividades le permiten entender la relación causa efecto y facilitaran el desarrollo del pensamiento concreto.

3. Juego de autoafirmación: de 1 a 2 años
En este periodo el niño ha desarrollado más habilidades motoras y del lenguaje, por lo cual se interesa más potenciar sus destrezas que en los objetos como tal, siendo más ejecutor, por ejemplo, ya no es sólo lanzar la pelota, ahora quiere ver que tan lejos puede llegar, que tan fuerte suena. Se apropia de sus acciones. El juego es egocéntrico, es decir, solo centrado en sí mismo, aún no ha desarrollado habilidades sociales por lo que es común ver a niños menores de dos años mirando cómo juegan otros pequeños, sin animarse a participar, o jugando uno al lado del otro, cada quien por su cuenta, sin embargo, pueden jugar con niños mayores o adultos que los guíen.

4. Juego simbólico: de 2 a 4 años
Despega la creatividad y se caracteriza por construir, armar, alinear, procurando realizar su propia patrón de juego. Del mismo modo, disfruta destruyendo, derrumbando o regando los objetos. La destrucción responde al deseo de demostrar sus habilidades e imponer su control. Tambien aparece la relación entre las acciones y lo que representan realmente, ejemplo. Hablar por teléfono, maquillarse, bañar y dar de comer a una muñeca, un animal o a su juguete favorito e incluso recrea situación vividas que hayan sido significativas para él.

5. Juego pre-social: de 4 a 6 años

En esta etapa inicia el interés por el juego con compañeros, teniendo en cuenta que a esta edad la mayoría de los niños asisten a la escuela pero siguen disfrutando de juego solitario, de hecho, en esta etapa puede aparecer un amigo imaginario. El niño empieza a fingir que es otra persona y asume diferentes roles previamente pactados con sus compañeros de juego. Es un juego de imitación en el que aparecen las primeras reglas consensuadas con sus pares.

6. Juego social: de 6 a 8 años
En este periodo prevalece el juego en grupo, es muy importante el jugar con amigos o compañeros. Empiezan a crear grupos de juegos según sus intereses, van a sentirse más cómodos con unos que con otros y son capaces de crear, entender y respetar las reglas de un juego. La mayoría de sus juegos son de tipo motor, aunque también pueden realizar juegos de mesa.

Ejemplo: las escondidas, el avión o rayuela, la estatua, saltar la cuerda, en mesa la lotería, bingo, escalera, parques o parchís, dominó.

7. Juego competitivo: de 8 a 12 años
En esta etapa la importancia de los compañeros es superior, regularmente no hay adultos participando o coordinando el juego. Prima entonces el espíritu competitivo, establecimiento de grupos de juego, dónde el objetivo más que divertirse es salir victoriosos. En esta fase , en muy importante aprender a manejar o asumir el triunfo y la derrota. Es aquí donde regularmente se cimienta el espíritu deportivo.

 

Fuente: fonoaudióloga Angie Narváez 

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