Un diagnóstico presentado por el Ministerio de Educación Nacional encendió las alertas sobre la cobertura escolar en Colombia al revelar que 1.587.248 niños y jóvenes entre los 5 y los 16 años no estaban matriculados en el sistema educativo durante 2025. La cifra fue expuesta el 13 de octubre de 2026 por la ministra Ilva Myriam Hoyos Castañeda ante la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes, durante un debate de control político sobre la situación del sector. Según el informe, el número de estudiantes matriculados también registró una disminución de 421.142 frente a 2025, un panorama que plantea interrogantes sobre el acceso, la permanencia y las condiciones de aprendizaje de la población escolar.
La ministra presentó un diagnóstico de diez problemas estructurales que, según la cartera, requieren atención prioritaria. Entre ellos mencionó dificultades de cobertura, infraestructura educativa, calidad del aprendizaje, financiación y brechas entre las zonas urbanas y rurales. Uno de los indicadores más preocupantes corresponde a la cobertura neta escolar, que pasó del 86,8 % en 2022 al 83,6 % en 2025, una reducción de 3,2 puntos porcentuales. Este comportamiento refleja dificultades para garantizar que los niños y adolescentes en edad escolar estén efectivamente vinculados al nivel educativo que les corresponde.
El informe también identificó diferencias importantes entre las zonas urbanas y rurales. Mientras la cobertura bruta alcanzó el 98,5 % en las áreas urbanas, en las rurales llegó al 77,7 %, lo que representa una brecha de 20,8 puntos porcentuales. Esta desigualdad evidencia que el lugar de residencia continúa siendo un factor determinante para acceder a la educación. A las dificultades de cobertura se suman las condiciones de infraestructura y los resultados académicos: el Ministerio señaló que el 49,51 % de los colegios oficiales rurales permanece en la categoría D de las pruebas Saber 11, correspondiente al nivel más bajo de desempeño dentro de esa clasificación.
Frente a este panorama, la cartera educativa anunció iniciativas para fortalecer la transparencia en la contratación, mejorar el seguimiento a las obras y promover mecanismos de participación ciudadana. También presentó el proyecto LEA, Leer, Escribir y Amar, una propuesta orientada a fortalecer la formación integral de los estudiantes. Sin embargo, el principal reto será lograr que estas iniciativas se traduzcan en una mayor matrícula y en mejores condiciones de permanencia, especialmente en las zonas rurales y comunidades con mayores dificultades económicas. La reducción de la deserción y el acceso efectivo a la educación serán fundamentales para evitar que miles de niños y jóvenes queden por fuera de las oportunidades de formación.







