Por Kelvis Edgardo Escorcia Morales

La petición de un joven escritor a su ciudad, país y, si le alcanza, al resto del mundo.

No le tengo miedo al coronavirus, sino a ti que haces lo que te da la gana sin medir (distancia) consecuencias, que no eres responsable con tu vida y menos con la de los demás, que crees tener la razón absoluta y con ella solo perjudicas a los otros, que te ensanchas en culpar a terceros y no aceptas tu error, que te haces la victima cuando quieres, pero eres egoísta cuando sales beneficiado.

Te tengo miedo porque cuando dices estar completamente jodido y con cero oportunidades, sí estás hambriento de hacer daño, de querer tomar venganza contra quien no tiene la culpa, en lugar de reflexionar sobre por qué estás donde estás y en tus malas decisiones.

¿Cuándo me permitirás dejar a un lado ese temor? Deseo que sea pronto, porque a pesar de que no me frena, si me perturba. Tengo sueños, metas y cosas por hacer, buenas, sí, pensadas para mí, pero también para ti, porque lo único que quiero atraer a mi vida es algo positivo (sé que tu también) y con eso ayudarte. Si no es para ti o para mi, pues la oportunidad será para a alguien más, pero la intención es que eso se propague a la escala que se ha esparcido lo malo, lo cual desafortunadamente consigue contagiarse más rápido.

Sé que tú también puedes hacerlo, dentro de tus capacidades algo lograrías si te lo propones, encontrando la mejor versión de ti y ayudando a que otros se den la oportunidad de conocerla en sí mismos.

Amigo, hermano, compañero, no te quiero ver como un virus, aunque radicalmente pienso que lo somos por todo el daño que le hemos hecho a este mundo y entre nosotros mismos, pero las ganas de cambiar eso son mucho más grandes, a pesar de que por ratos se pierdan las fuerzas y las ganas de intentarlo, porque si hay algo seguro es que es agotador, pero no imposible, querer cambiar el pensamiento de una mente que ha sido destrozada y levantar a un cuerpo aburrido de caer, sin embargo, no pierdo la esperanza.

Es claro que nadie nace siendo malo, eso en el camino se construye y si ese es sobre el cual te ha tocado marchar y en el que te acostumbraste a pisar entiendo que es difícil querer buscar otra opción o un mejor sendero, el cambio nos genera incertidumbres y, aunque estás mal donde te encuentras ahora, serías capaz de decirme: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, pero yo te digo lo siguiente: a ambos nos conviene el cambio.

Ahora, si tu que estás leyendo esto, con la mano en el corazón, dices que has procurado dar lo mejor y te has mantenido bajo las medidas pertinentes, te pido desde lo más profundo que sigas así, mientras estés entre nosotros y procures compartir buenas lecciones en los que te rodean y ellos las aplican, estaremos salvando una vida.

Que la población haya disminuido no es culpa de quienes se están trasnochando y luchan día a día contra la adversidad en un centro médico, tras de eso con la limitación de los implementos necesarios. Tampoco está cometiendo un pecado la persona que organiza y reorganiza planes de control para que luego no los cumplas al pie de la letra, debido a que eso te parece más un sometimiento a algo que debes realizar porque sencillamente es lo correcto. El gran problema que venimos padeciendo en los últimos meses hay que entender que aún no tiene una cura, por eso es responsabilidad de todos cuidar y cuidarse hasta que llegue la vacuna.

El doctor cumple con su misión, pero por favor entiende que es un ser humano, no un superhéroe, que si llegas a cargarlo de más trabajo a parte del que ya tiene acumulado, algo va a fallar y alguien saldrá perjudicado… no creo quieras terminar ganándote esa lotería.

Ahora también, dentro de los pocos policías buenos que quedan, como los anteriores, están quienes tienen una familia y el tiempo reducido dentro de ella por el incumplimiento de unos necios, que deben salir a exponerse y tras de eso obligar para que estén en sus propias casas porque a se les da por desobedecer como niño caprichoso.

Por favor, si necesitas ayuda con algo pídelo bien, no generes más caos que mucha carga tenemos con esta pandemia e individualmente cada quien se encuentra lidiando con su vida.

Tus acciones descontroladas van a afectar a quien se ha levantado con tropiezos similares a los tuyos, pero con la diferencia de querer deshacerse de ellos de la mejor manera. Agradece por lo que tienes, valora lo conseguido y no mal gastes las energías multiplicando y sembrando aborrecimiento.

Dedícate a hacer tu parte y hagamos una bulla significativa, que construya y no destruya. Sabemos que muchos de los que deben velar por una mejor sociedad desde la toma de sus decisiones, en su mayoría, solo consiguen que la brecha se haga más grande y profunda, quienes en el peor de los casos ni siquiera se arrepienten de su mal actuar y se pasean con su egoísmo sin aceptar la verdadera renuncia de su ser deshumanizado.

Pero, no todo lo que está allá afuera está perdido, tenemos la potestad de elegir con que nos quedamos, que se rechaza, que estamos dispuestos a cambiar y también a dar. No dejemos que el sol y la luna pasen sobre nosotros en vano, cada jornada es una oportunidad para salir en victoria. Esto es tiempo que debemos aprovechar para encontrar el amor propio y eso significa no seguir más con la venda puesta.