“Quien miente por ti, también mentirá contra ti”, Proverbio bosnio.

Por Álvaro Morales de León

De antemano dejo por sentado que jamás ningún sentimiento misógino ha tenido cabida en mi corazón como es ese sentir que va en contra de reconocer la virtud femenina en la que se conjugan las cualidades de la abnegación, la bondad, la caridad y laboriosidad, la discreción, sencillez y dulzura, así como el pudor, el recato y la pureza, siendo estas las virtudes que en la mujer alcanzan su máxima expresión, aunque últimamente algunas de ellas habiendo quebrantado este regalo divino seguirán siendo esos seres especiales que a diferencia de los hombres, gozan también de eso que llaman “sexto sentido”.

Es muy penoso para la mujer, para la sociedad y para la institucionalidad los lamentables hechos que vinculan a la concejal Gloria Estrada con tráfico de estupefacientes, máxime cuando en su vertiginosa y precipitada carrera política alcanzando un escaño en el Concejo de esta ciudad logró llegar a la silla presidencial.

La carrera de la Concejal ha pasado de la gloria al infierno sea culpable, no culpable o inocente de tales hechos que la comprometen y que hasta ahora parecen haber dado por terminado con su raudo ascenso político.

“Una golondrina no hace verano” es un popular aforismo usado para querer decir que el acontecimiento o la confirmación de un hecho no podrá constituirse como la regla o norma general porque, además, como lo escribió Salomón, el rey de Israel, la mujer seguirá siendo considerada como ese ser que su estima vale mucho más que las piedras preciosas.

Para los años en que el entonces presidente Alvaro Uribe pretendió reelegirse para un tercer periodo, una dama, una parlamentaria santandereana de nombre Yidis Medina, dada la importancia que representaba su voto para decidir la segunda reelección de Uribe se dejó tentar dándole cabida en su corazón al demonio de la corrupción y aceptar votar a favor del inconstitucional propósito reeleccionista a cambio de dadivas económicas y burocráticas provocando el escándalo conocido como la “Yidispolítica”.

De esta misma época es también María del Pilar Hurtado, mujer a quien la vida le dio la oportunidad de ser la directora del máximo organismo del Estado colombiano encargado de la inteligencia y la contrainteligencia, el DAS, y al cual defraudó por implantar la práctica del delito de violación ilícita de comunicaciones y convertirse en la protagonista principal del escándalo de “Las chuzadas”, escándalo que terminó por condenarla a 14 años de prisión.

Por otra parte, el año 2021 lo finalizamos con un escándalo de marca mayor en el MinTic, donde siendo “la estrella” principal la ministra Karen Abudinén no le quedó más remedio que renunciar ante los señalamientos que en su contra la vinculan seriamente con el famoso contrato al que sin cumplir los requisitos ni cumplimiento del objeto del mismo le endosó un anticipo de 70.000 millones de pesos, hasta ahora, irrecuperables.

Pero volviendo a nuestra comarca, todavía permanece en la mente de los cartageneros el escándalo que propició la señora Nubia Fontalvo Hernández, abogada, cuando permitió que se le eligiera de manera irregular como la jefa de la Contraloría Distrital de Cartagena por parte de un grupo de concejales comprados para favorecerla, lo cual terminó llevándola a la entonces Cárcel de Sandiego y despojándola de su espurio cargo; hechos que también implicaron a la concejal del Partido Alianza Verde, Angélica Hodge, quien también terminó recluida intramuralmente y despojada de su credencial.

Y además de todo esto, el país no sale del asombro por los bochornosos hechos de corrupción en la Presidencia de la República donde la señora Karen Vaquiro, esposa del asesor presidencial, Andrés Mayorquín; y la señora Claudia Montealegre, esposa de Germán Quintero, el secretario jurídico de la Casa de Nariño, permitieron, ocultando información, que les concedieran contratos a sus esposas por 1.000 y 600 millones de pesos, respectivamente.

Finalmente, a pesar de la gloria que tuvieron y del infierno por el ahora pasan estas damas, seguiré creyendo que la estima de la mujer vale mucho más que las piedras preciosas.