Desde hace 10 años, la Escuela de Fútbol Transformador se ha consolidado como uno de los programas sociales de mayor impacto de la Fundación Puerto de Cartagena, beneficiando a cerca de 1.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes de comunidades vecinas a las instalaciones del Grupo Puerto de Cartagena (GPC), a través del deporte como herramienta de transformación social.
Más allá de la enseñanza técnica del fútbol, el programa se enfoca en la formación integral de sus participantes, fortaleciendo competencias socioemocionales, valores y habilidades para la vida, con un enfoque diferencial y de género que promueve la construcción de tejido social. Así lo explica Sarith Pérez Balzán, líder del programa: “Lo importante es el fortalecimiento de las competencias blandas y, desde allí, la construcción de comunidad”.
La Escuela de Fútbol Transformador nació en 2015 mediante un convenio entre la Fundación Puerto de Cartagena y aliados estratégicos, y actualmente cuenta con un promedio de 230 beneficiarios por año en siete comunidades priorizadas: Colonias de Manga, Zapatero, San Isidro parte baja, Albornoz, Santa Clara, Ceballos y Nuevo Oriente. Su operación se desarrolla en alianza con la Fundación Fútbol con Corazón (FFC), que implementa una metodología que integra la formación deportiva con el trabajo social y familiar.
“El programa no busca la competencia como fin principal, sino formar mejores seres humanos. La técnica deportiva se potencia cuando se trabaja primero la parte humana”, destaca Pérez Balzán. Las actividades se realizan al menos dos veces por semana en las canchas de las propias comunidades, varias de ellas adecuadas con el apoyo de la Fundación.
La experiencia de Sherill Margarita Martínez Guevara, joven de la comunidad de Nuevo Oriente, refleja el impacto del programa. Tras cinco años de participación, asegura que la Escuela de Fútbol Transformador fortaleció su autoestima, disciplina y capacidad para tomar decisiones. “Aquí no solo practicamos fútbol, también aprendemos valores y cómo ser mejores personas”, afirma.
Su proceso le permitió incluso vivir una experiencia internacional: fue seleccionada para viajar a España y conocer las escuelas sociodeportivas del Real Madrid, gracias a un convenio con la Fundación Real Madrid y la Fundación Revel. Hoy, Sherill sueña con estudiar logística portuaria y aduanera, convencida de que el programa amplió su visión de futuro.
Para Cristian Rafael Acosta Olivo, formador deportivo del programa, el fútbol es una excusa poderosa para enseñar valores como el respeto, la responsabilidad, la disciplina y el trabajo en equipo. “A través del juego, los niños desarrollan habilidades para la vida que aplican en su día a día”, señala.
Con la Escuela de Fútbol Transformador, la Fundación Puerto de Cartagena reafirma su compromiso con el desarrollo social de las comunidades vecinas al puerto, apostándole a la formación de niños y jóvenes que, desde la cancha, construyen proyectos de vida con más oportunidades, confianza y sentido de propósito.











