Cartagena vive una etapa de transformación urbana marcada por una de las agendas de infraestructura más ambiciosas de los últimos año gracias a la gestión del Alcalde Cartagenero Dumek Turbay. Entre nuevas vías, recuperación del borde costero, proyectos turísticos, escenarios deportivos, infraestructura educativa y una apuesta por fortalecer sus grandes eventos culturales, la ciudad empieza a dibujar una nueva hoja de ruta hacia 2033, cuando celebrará cinco siglos de historia.
La apuesta no solamente está en construir obras físicas, sino en modificar la manera en que Cartagena se conecta, recibe visitantes, genera empleo y proyecta su futuro económico.
Durante la actual administración distrital se han anunciado inversiones que superan los $6 billones en proyectos estratégicos, una cifra que incluye intervenciones de movilidad, infraestructura social, espacio público, turismo y servicios públicos.
El mar como protagonista: la obra que quiere cambiar la postal de Cartagena
Por décadas, Cartagena tuvo una relación contradictoria con su mayor activo: el mar. Mientras millones de turistas llegaban cada año buscando sus playas y paisajes, la ciudad tenía pendiente una gran intervención de su borde costero. El Gran Malecón del Mar aparece como una de las obras más representativas de esta nueva etapa. La primera fase contempla una inversión cercana a los $200 mil millones y una intervención inicial de aproximadamente 2 kilómetros, dentro de un proyecto que busca alcanzar cerca de 6 kilómetros de frente marítimo recuperado.
La obra incluye zonas peatonales, ciclorrutas, espacios verdes, plazoletas y áreas para actividades culturales y recreativas.
Más que un paseo turístico, el proyecto busca convertirse en un nuevo corredor económico para Cartagena, siguiendo una tendencia internacional donde las ciudades costeras han recuperado sus frentes marítimos para aumentar la calidad urbana y atraer nuevas inversiones.
Una ciudad que quiere dejar atrás los trancones: el nuevo mapa vial
Uno de los principales retos de Cartagena ha sido crecer sin que su infraestructura vial avance al mismo ritmo. Por eso, varias de las grandes apuestas están concentradas en conectar zonas que durante años permanecieron aisladas. La ampliación de la Vía Perimetral, con cerca de 894 metros de intervención, busca mejorar la conexión entre barrios como 7 de Agosto, San Francisco, La María y La Candelaria con corredores estratégicos de la ciudad. Al mismo tiempo, el Circuito Vial del Sur y la Ruta del Encuentro plantean una nueva conexión hacia sectores industriales y municipios cercanos.
La Ruta del Encuentro contempla cerca de 3 kilómetros de nueva vía y una inversión aproximada de $32 mil millones, una obra pensada para conectar sectores como Policarpa, Arroz Barato, Henequén y Puerta de Hierro.
La apuesta de fondo es clara: Cartagena necesita dejar de pensar únicamente en sus corredores tradicionales y prepararse para una expansión urbana hacia el sur y el norte.
El nuevo norte de Cartagena: turismo, vivienda e inversión
La transformación también ocurre hacia la zona norte. Sectores cercanos a Serena del Mar, La Boquilla y Tierra Baja se han convertido en uno de los mayores polos de desarrollo inmobiliario y turístico de la ciudad.
Allí confluyen proyectos residenciales, hoteleros, comerciales, educativos y de salud que están cambiando la geografía económica de Cartagena. La construcción de nuevas conexiones viales busca acompañar ese crecimiento y evitar que una zona con alto potencial termine limitada por problemas de movilidad.
Turismo: la apuesta por una Cartagena que no solo reciba visitantes, sino que genere más economía
Cartagena es uno de los principales destinos turísticos de Colombia y su crecimiento ha convertido al sector en una pieza fundamental de la economía local.
La ciudad ha fortalecido su calendario de eventos, congresos, conciertos y actividades culturales como estrategia para ampliar la permanencia del visitante y dinamizar sectores como hoteles, restaurantes, comercio y economía popular.
En ese escenario aparecen eventos como el Festival Náutico y las Fiestas de Independencia, que además de representar tradición cultural, tienen un impacto económico para miles de trabajadores vinculados al turismo, gastronomía, transporte y emprendimientos.
La meta es que Cartagena no dependa únicamente del turismo tradicional, sino que consolide una agenda permanente durante todo el año.
Deporte y cultura: escenarios para una ciudad que quiere proyectarse
La agenda también incluye una mirada hacia el deporte y la cultura como motores de ciudad.
La recuperación de escenarios deportivos, la llegada de competencias y la realización de grandes eventos buscan posicionar a Cartagena como sede nacional e internacional.
El deporte no solo representa competencia: mueve hoteles, transporte, comercio y genera una economía alrededor de cada evento.
Una ciudad que mira hacia sus próximos 500 años
La discusión alrededor de estas obras va más allá de una administración.
El verdadero desafío será que estas inversiones logren convertirse en soluciones permanentes para una ciudad que crece rápidamente y que enfrenta retos como movilidad, desigualdad urbana, protección costera y sostenibilidad. Cartagena entra en una etapa decisiva: una ciudad histórica que busca prepararse para su futuro sin perder la identidad que la convirtió en uno de los destinos más reconocidos del mundo.











