La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) tendrá un nuevo presidente. El magistrado Danilo Rojas Betancourth fue elegido por la Sala Plena de este tribunal para ocupar el cargo durante el periodo 2026-2028. La decisión recibió 23 votos y marca el inicio de una nueva etapa en la dirección de la justicia transicional creada tras la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las extintas Farc-EP.
Rojas Betancourth asumirá la presidencia el próximo 5 de noviembre, en reemplazo del magistrado Alejandro Ramelli. Su principal tarea será coordinar el trabajo de la JEP, una institución encargada de investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado colombiano, especialmente aquellos que no pueden ser considerados delitos políticos o conexos.
La JEP fue creada para garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. A diferencia de la justicia ordinaria, su modelo busca establecer responsabilidades individuales y colectivas, reconocer el impacto de la violencia y promover sanciones propias para quienes aporten de manera completa y efectiva al esclarecimiento de los hechos.
El nuevo presidente de la JEP es abogado de la Universidad Libre y cuenta con una trayectoria relacionada con la administración de justicia, la docencia y la defensa de los derechos humanos. Antes de llegar a la JEP, se desempeñó como magistrado y presidente del Consejo de Estado, una de las altas cortes de Colombia.
También ha trabajado como consultor de organismos de las Naciones Unidas y ha ejercido labores académicas. Entre sus responsabilidades estuvo la dirección del Departamento de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, donde participó en actividades de formación e investigación jurídica.
Actualmente, Rojas Betancourth integra la Sección de Apelación de la JEP. Desde esa instancia ha participado en el análisis de decisiones adoptadas por las salas y secciones del tribunal. Su experiencia en el ámbito judicial será clave para asumir la conducción de una entidad que enfrenta procesos de alta complejidad y gran importancia para las víctimas del conflicto.
Durante el periodo 2026-2028, la presidencia deberá acompañar el avance de los principales casos nacionales de la JEP. Entre ellos se encuentran investigaciones relacionadas con secuestros, ejecuciones extrajudiciales, reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes, así como hechos cometidos en distintas regiones del país.
La elección de Rojas ocurre en un momento decisivo para la justicia transicional. La JEP avanza en la definición de responsabilidades y en la imposición de sanciones a comparecientes que han reconocido su participación en graves violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario.
El nuevo presidente tendrá, además, el reto de fortalecer la confianza de las víctimas y de la sociedad en el trabajo del tribunal. Para ello, deberá garantizar que las decisiones sean claras, oportunas y respetuosas de los derechos de quienes participaron en el conflicto y, especialmente, de las comunidades afectadas.
La JEP continuará funcionando como un componente central del Sistema Integral para la Paz, junto con la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.








