Roosevelt Morales es un periodista, cocinero, líder social y el director de la fundación “Sonrisas de León”. Con esta ha logrado, mediante una olla con comida, dar parte de su amor a 400 niños del sector Isla de León del barrio El Pozón.

Toda su carrera filántropa tuvo como preludio un trágico momento de su vida. En 2010, a su mamá le diagnosticaron cáncer. Él tuvo que presenciar cómo ella luchó, durante cuatro años y seis meses, contra la crueldad de esta enfermedad, la cual causó su partida en el año 2014.

Al morir mi mamá, yo tenía dos opciones: quedarme en la tristeza y el dolor o salir al mundo a entregar amor. En el 2016 yo decido salir y entregar ese amor.

En junio de 2016, después de conocer por un noticiero del medio día la grave inundación que sufrió el sector Isla de León del barrio El Pozón a causa de la fuerte temporada invernal de ese año, Roosevelt Morales decide ir al día siguiente a este lugar. Estando allí, preguntó por un líder comunitario, logró ubicarlo, recorrió el sector con él y se presentó con los habitantes. Los locales supieron recibirlo desde ese primer encuentro, generándole una gran confianza que lo hizo conectarse y sentir un mayor vínculo hacia esta comunidad.

A los 20 días de ese primer encuentro, Roosevelt Morales organizó un sancocho que llevó por nombre “El sancocho de alegría”. Apoyándose de los medios de comunicación e invitando de voz a voz a los transeúntes que se iba topando, fue juntando fuerzas para hacer este evento posible. Se armó de una carreta y su camiseta de chef para ir al Mercado de Bazurto a recolectar todo lo necesario y empezar este primer aporte comunitario.

Conseguí muchas donaciones de ropa, zapatos, colchones e insumos para hacer el sancocho.

Luego de tener todo lo necesario, convoqué a un grupo de amigos con los que fui a cocinarles un domingo a los niños. Ahí empezaría todo esto.

Tan grata resultó la actividad, que Roosevelt Morales logró cocinar más de nueve ollas de sancocho para lo más de 500 niños del sector que se acercarían a probar del suculento almuerzo.

No obstante, Roosevelt no se conformaría ni se catalogaría como buen samaritano por este único buen acto. Él sabia que aún quedaba mucho más para hacer en Isla de León.

Cuando llegué a mi casa, me entró ese sinsabor de saber que ya comieron, pero que al rato van a tener la misma hambre y la misma problemática.

En ese momento, se despertaron en mí las ganas de hacer algo más por esta comunidad.

Roosevelt Morales siguió yendo a Isla de León para cocinar en las siguientes festividades y épocas especiales, hasta que terminó montando un comedor en el sector y la fundación Sonrisas de León en el año 2016.

Empecé vendiendo el almuerzo a 500 pesos un día a la semana, luego pasó a ser dos días y ya hoy son tres días (martes, jueves y sábado) en los que no voy a vender el almuerzo, sino a regalarlo.

Actualmente, también se ha aliado, en las actividades que hace la fundación, de restaurantes como El Punto Múltiple del Sabor y personajes célebres como los deportistas Roger Martínez y Julio Teherán, la modelo Jeymmy Paola Vargas y la actual reina de la independencia, Allison Vega.

La idea con estos personajes es la de visibilizar la labor que se hace, como también invitar a la comunidad a mirar y trabajar por ‘la otra Cartagena’; por esta zona que también es Cartagena.

 

Además de cocinarles

Roosevelt Morales realizó una obra fuera de su estufa y muy especial para él cuando, después de escribir una nota en la que le hacía el seguimiento a un niño de Isla de León que necesitaba de un tratamiento médico, se aprovechó del gran impacto que tuvo la noticia en los lectores y se apoyó en personas que acogieron la problemática y financiaron el procedimiento médico que el niño necesitaba. No conforme con eso, cuando el niño fue dado de alta, se apoyó de una de las personas que más lo ayudó en el tratamiento para planificar y ejecutar la reconstrucción de toda la casa de este joven.

Cuando vi la casa que era de madera y bolsas reconstruida, descubrí que tengo la capacidad de cambiar el mundo empezando por una pequeña parte.

 

Aporte a la fundación Casa Ronald McDonald

En diciembre de 2018, al ir a Casa Ronald McDonald para entregarles dos mercados a un par de familias venezolanas que apoyaba, Roosevelt Morales se percató que las demás familias no habían comido. Al ver la situación, se devolvió a su casa, distribuyó en 15 bolsas un mercado grande que recién le habían entregado y regresó a la Casa Ronald para brindar su apoyo.

Cuando tu riegas oro, todos comienzan a alabar a Dios y alegrarse. Lo mismo sucedió en la casa Ronald; las 15 bolsas de mercados fueron oro para ellos.

Ese día me comprometí, sin tener el respaldo económico, que los ayudaría una vez por semana, y gracias a Dios, así lo he hecho.

Gracias a su fe y arduo trabajo, Roos -como lo llaman sus amigos- empezó en enero de 2019 a cocinarles una vez por semana a los niños, familiares y empleados de esta casa que sirve como hogar temporal para niños en tratamiento médico prolongado.

Así como fue reconocido por la iniciativa “Mi Apellido es Cartagena”, de la Sociedad de Mejoras Públicas, premio en el que fue finalista, es reconocido por su total entrega y empeño por hacer de Cartagena, sector a sector, un lugar mejor.

Mi mayor reconocimiento son los niños. Verlos felices, verlos sonreír.

Roosevelt Morales hoy sigue manteniendo su lema de “el amor es todo lo que necesitas”, sigue creyendo que este es apenas el comienzo, sigue sabiendo que puede dar más por su comunidad y sigue andando por el camino de cambiar al mundo paso a paso, comida a comida y sonrisa a sonrisa.