En Colombia es habitual escuchar expresiones como «doctor, necesito una consulta médica» o «doctor, necesito asesoría jurídica». Aunque se trata de profesiones completamente diferentes, médicos y abogados suelen recibir el mismo tratamiento de cortesía, una costumbre profundamente arraigada en la sociedad colombiana que plantea una pregunta: ¿tener un título profesional es suficiente para ser considerado doctor?
La respuesta requiere distinguir entre tres conceptos: el título universitario que acredita una profesión, el grado académico de doctorado y el tratamiento social de «doctor». Aunque suelen confundirse, no significan lo mismo y tienen implicaciones distintas en el ámbito educativo, laboral y profesional.
La controversia no consiste en determinar cuál profesión merece mayor reconocimiento, sino en establecer cuándo la palabra «doctor» representa una credencial académica y cuándo simplemente se utiliza como una forma de respeto.
¿Por qué a los médicos se les llama doctores?
En el ámbito de la salud, la palabra «doctor» tiene un reconocimiento lingüístico particular. La Real Academia Española contempla su uso para referirse a los médicos, independientemente de que hayan cursado un doctorado académico. Por esta razón, llamar doctor a un médico no constituye necesariamente un error.
Sin embargo, existe una diferencia importante: un profesional puede graduarse como médico y ejercer legalmente su profesión sin haber obtenido el grado académico de doctor mediante estudios de posgrado. En Colombia, la denominación del título profesional y el grado de doctorado corresponden a categorías educativas diferentes.
Esta distinción también ha sido abordada desde la academia. En un artículo publicado en la revista Salud UIS, de la Universidad Industrial de Santander, el investigador Herney Andrés García-Perdomo reflexionó sobre el uso del título «doctor» en la relación entre médicos y pacientes, y planteó la importancia de privilegiar una comunicación cercana por encima de las jerarquías profesionales.
¿Y por qué también se les dice doctores a los abogados?
En el caso de los abogados, la explicación está vinculada principalmente con la tradición jurídica y las costumbres sociales de América Latina. Durante generaciones, la expresión «doctor» se ha utilizado para dirigirse respetuosamente a quienes ejercen el Derecho, especialmente en juzgados, despachos y espacios institucionales.
La Universidad Francisco de Vitoria, en España, explica que en distintos países hispanoamericanos es frecuente llamar doctor a un abogado como reconocimiento a su profesión, incluso cuando no ha realizado estudios doctorales. En contraste, en España es más habitual utilizar las denominaciones «abogado» o «letrado».
Esto significa que una persona graduada en Derecho puede recibir el tratamiento de doctor por cortesía, pero ese reconocimiento no demuestra que tenga un doctorado. La misma diferencia se aplica a profesionales de otras disciplinas que reciben ese tratamiento en determinados entornos sociales.
Las estadísticas permiten dimensionar la diferencia entre el uso cotidiano de la palabra «doctor» y la obtención efectiva de un doctorado. Según cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), recopiladas por el Departamento Nacional de Planeación, Colombia pasó de 408 graduados de doctorado en 2014 a 1.349 en 2024, lo que representa un crecimiento aproximado del 231 % en una década.
A pesar del aumento, el país mantiene importantes desafíos en formación avanzada. El documento CONPES 4182 señala que Colombia registra aproximadamente 1,49 personas con título de doctorado por cada 1.000 trabajadores. Asimismo, identifica una tasa de matrícula doctoral del 0,34 %, frente a un promedio del 2 % en los países de la OCDE.
Por su parte, un análisis publicado por Portafolio en octubre de 2025, basado en investigaciones del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, indicó que apenas el 0,15 % de la población colombiana mayor de 25 años contaba con doctorado en 2023.
¿Es obligatorio llamar doctor a un abogado o a un médico?
No existe una obligación general de dirigirse a todos los abogados o médicos mediante el tratamiento de «doctor». Se trata de una expresión aceptada en determinados contextos profesionales y sociales, pero su utilización no reemplaza las denominaciones formales de los títulos universitarios.
En el ámbito académico, el grado de doctor se obtiene al completar un programa de doctorado y cumplir sus requisitos. En el ámbito profesional, los médicos pueden recibir legítimamente ese tratamiento por su uso reconocido en el idioma, mientras que entre los abogados responde fundamentalmente a una convención social.
La distinción también resulta relevante para la comunicación pública. Cuando se presentan las credenciales de una persona, es importante diferenciar entre su profesión, sus especializaciones, sus maestrías y un eventual doctorado, evitando atribuirle estudios que no haya realizado.
En definitiva, llamar doctor a un médico o a un abogado puede ser apropiado según el contexto. Lo que no corresponde es asumir que todos los profesionales que reciben ese tratamiento cuentan con un doctorado académico. La palabra es la misma, pero su significado depende de la formación y del uso que se le esté dando.










