Un ciudadano cuestionó que el escenario principal estuviera orientado hacia el mar y que algunos asistentes debieran pagar hasta $1.300.000 por un cupo VIP en una embarcación. Sin embargo, el juzgado determinó que el Distrito no cobra por el ingreso al espectáculo y que existen alternativas gratuitas para disfrutarlo desde tierra.
El Festival Náutico de las Fiestas de Independencia de Cartagena 2026 continuará con su programación prevista para los días 13 y 14 de noviembre en la bahía de la ciudad, luego de que el Juzgado Segundo Laboral Municipal declarara improcedente una acción de tutela presentada por un ciudadano que buscaba detener o modificar las condiciones de acceso al evento. La decisión judicial despeja, por ahora, el cuestionamiento legal sobre el modelo de participación del público.
La acción fue interpuesta por Luis Eduardo Osorio Fernández, quien consideraba que la organización del espectáculo generaba desigualdad entre los asistentes. Su principal argumento era que el escenario está orientado hacia el agua, por lo que quienes desean observar directamente las presentaciones desde el frente de la tarima necesitan acceder a una embarcación.
El ciudadano sostuvo que no dispone de una lancha propia ni de los recursos económicos necesarios para contratar una. Además, señaló que algunas empresas privadas ofrecen paquetes VIP por valores cercanos a $1.300.000 por persona, una situación que, según su planteamiento, podría limitar el acceso de determinados sectores de la población a una celebración cultural financiada y organizada por el Distrito.
¿Por qué el juez negó la tutela contra el Festival Náutico?
Tras estudiar los argumentos, el despacho judicial concluyó que no se demostró una conducta discriminatoria por parte de la Alcaldía Mayor de Cartagena ni del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), entidades vinculadas al proceso.
Uno de los aspectos determinantes fue que el Festival Náutico no exige el pago de una boleta oficial para ingresar al espectáculo. El juzgado precisó que la administración distrital no establece tarifas para disfrutar del evento ni obtiene ingresos por los servicios privados de alquiler de embarcaciones.
Asimismo, el juez consideró que las pretensiones del accionante iban más allá de la protección de un derecho fundamental individual, pues buscaban modificar la organización general de un evento público y las condiciones de utilización del espacio marítimo.
Por esta razón, el despacho determinó que el mecanismo judicial adecuado para discutir asuntos de interés colectivo relacionados con el patrimonio cultural y la seguridad marítima sería una acción popular y no una acción de tutela.
En consecuencia, declaró improcedentes las pretensiones generales de la solicitud y negó el amparo de los derechos a la igualdad, la no discriminación y el acceso a la cultura invocados por el ciudadano.
¿Es necesario pagar una lancha para disfrutar del Festival Náutico?
Uno de los puntos centrales del debate fue la diferencia entre observar directamente el concierto desde una embarcación y participar en las actividades gratuitas organizadas en tierra.
El juzgado tuvo en cuenta que, desde 2024, la Alcaldía de Cartagena dispone del denominado Bololó del Arsenal, un espacio de acceso gratuito donde los ciudadanos pueden seguir las presentaciones mediante pantallas gigantes instaladas para transmitir el espectáculo.
Esta alternativa permite que residentes y visitantes disfruten de las actividades musicales sin necesidad de alquilar una lancha o contratar servicios turísticos privados.
Respecto a los precios de las embarcaciones, el fallo aclaró que corresponden a ofertas comerciales realizadas por particulares. Las empresas y propietarios establecen sus tarifas de acuerdo con sus servicios, sin que estos valores representen un cobro oficial del Distrito.
De esta manera, la decisión judicial distinguió entre el acceso público al festival y los servicios comerciales que algunos asistentes deciden contratar para disfrutar de una experiencia diferente desde el mar.
No obstante, el fallo no significa que todas las ubicaciones ofrezcan las mismas condiciones de visibilidad, sino que el despacho no encontró acreditada una vulneración de los derechos fundamentales alegados por el accionante.
Festival Náutico 2026: fechas, seguridad y lo que sigue tras el fallo
El Festival Náutico se realizará el viernes 13 y sábado 14 de noviembre, como parte de la programación de las Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre, una de las celebraciones culturales más importantes de Cartagena.
La edición de 2025 reunió a más de 70.000 asistentes y alrededor de 1.800 embarcaciones, según los balances divulgados sobre el evento, lo que refleja la magnitud de la actividad turística, cultural y comercial que genera esta celebración.
Para 2026, la Dirección General Marítima (Dimar), a través de la Capitanía de Puerto de Cartagena, estableció medidas de control mediante la Circular CR-20260014, destinadas a regular la navegación y proteger la seguridad de quienes participen desde embarcaciones.
Entre las disposiciones se encuentran la verificación de documentos, certificados y equipos de seguridad, la prohibición de transportar pasajeros por encima de la capacidad autorizada y el cumplimiento de las restricciones de navegación establecidas para la bahía.
La autoridad marítima también ejercerá vigilancia sobre los puntos de salida y retorno de embarcaciones, aunque el juzgado aclaró que la Dimar no tiene responsabilidad sobre la organización artística del festival ni sobre las tarifas comerciales fijadas por operadores privados.
En cuanto al proceso judicial, las partes cuentan con el término legal para impugnar la decisión. Si el fallo no es impugnado, el expediente deberá remitirse a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
Por ahora, la programación del Festival Náutico de Cartagena permanece vigente y la decisión judicial permite que continúen los preparativos para las jornadas del 13 y 14 de noviembre.
El caso también deja abierta una discusión sobre cómo ampliar las posibilidades de participación ciudadana en los eventos culturales de gran formato, especialmente cuando se desarrollan en escenarios marítimos y combinan espacios gratuitos con servicios turísticos privados.
Mientras tanto, Carta










