Después de años de deterioro y proyectos que no consiguieron consolidarse, el antiguo Parque de la Comida Caribeña, ubicado en el barrio El Espinal de Cartagena, será intervenido para convertirse en un espacio institucional dedicado a la cultura y la participación comunitaria. El 28 de octubre de 2026, el alcalde Dumek Turbay anunció el inicio de las obras de recuperación del inmueble, que durante años permaneció sin cumplir el propósito gastronómico para el que originalmente fue concebido. La intervención tendrá una duración estimada de dos meses y busca rehabilitar las instalaciones antes de finalizar el año. El proyecto permitirá recuperar una infraestructura situada cerca de importantes conexiones urbanas entre El Espinal, Pie del Cerro y el Centro Histórico.
La historia de este espacio ha estado marcada por diferentes cambios de uso y dificultades para cumplir su finalidad inicial. Aunque originalmente fue concebido como un escenario destinado a promover la gastronomía típica cartagenera y generar oportunidades para comerciantes y emprendedores del sector, la propuesta no llegó a consolidarse como se esperaba. Posteriormente, las instalaciones fueron utilizadas por dependencias policiales y, después de regresar al control del Distrito, permanecieron deterioradas. Durante un recorrido por el inmueble, el alcalde encontró escombros, suciedad, malos olores y condiciones que evidenciaban el abandono de la infraestructura. Ante esta situación, anunció la decisión de recuperar el espacio y adaptarlo para una nueva función pública.
De un proyecto gastronómico a un centro de actividades culturales
La intervención plantea un destino diferente para el inmueble. Según lo anunciado por la administración distrital, las instalaciones serán adecuadas para albergar las oficinas del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena de Indias (IPCC), la Corporación de Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre y la sede de la Junta de Acción Comunal de Pie del Cerro. Esta transformación busca aprovechar una estructura existente y convertirla en un espacio de trabajo para entidades vinculadas con la promoción cultural y la participación comunitaria. La decisión representa una alternativa para recuperar un bien público que permaneció desaprovechado durante años, aunque su nueva función será distinta al proyecto gastronómico originalmente anunciado.
La ubicación del antiguo Parque de la Comida Caribeña también constituye un elemento importante dentro de la recuperación. El inmueble se encuentra en un entorno donde confluyen actividades residenciales, comerciales y conexiones con sectores de interés histórico y turístico. La presencia de una infraestructura abandonada puede generar preocupaciones relacionadas con seguridad, acumulación de residuos y deterioro del paisaje urbano. Por esta razón, la rehabilitación podría producir beneficios que trasciendan el funcionamiento de las instituciones que ocuparán el edificio. La recuperación del entorno, la iluminación y el mantenimiento permanente serán aspectos importantes para que el proyecto contribuya a mejorar las condiciones del sector.
Cartagena apuesta por recuperar infraestructura desaprovechada
La transformación del antiguo parque también plantea una reflexión sobre la necesidad de dar un uso efectivo a las inversiones públicas. Cuando una infraestructura no logra cumplir su finalidad inicial, su deterioro puede representar la pérdida de recursos y oportunidades para las comunidades. La adaptación de estos espacios permite evaluar alternativas para aprovechar las estructuras existentes, siempre que las nuevas funciones respondan a necesidades reales y cuenten con condiciones adecuadas de operación. En este caso, la instalación de dependencias culturales podría facilitar la coordinación de actividades institucionales y ofrecer una sede para organizaciones que trabajan en la preservación de las tradiciones cartageneras.
El cronograma anunciado por la Alcaldía contempla aproximadamente dos meses para desarrollar las obras, por lo que se espera avanzar en la recuperación del inmueble antes de finalizar 2026. Sin embargo, el cumplimiento de ese plazo dependerá del desarrollo de las intervenciones y de las condiciones técnicas que se presenten durante la ejecución. Una vez habilitado, el principal desafío será garantizar que las instalaciones permanezcan en funcionamiento y reciban el mantenimiento necesario para evitar un nuevo periodo de abandono. Para los habitantes del sector, la transformación representa una oportunidad de recuperar un espacio deteriorado, mientras que para Cartagena significa avanzar en el aprovechamiento de una infraestructura que durante años no logró cumplir su propósito original.








