Tener una casa propia no siempre significa contar con las condiciones necesarias para vivir dignamente. En Cartagena, numerosas familias han pasado años conviviendo con baños deteriorados, cocinas sin terminar, pisos en tierra y espacios que requieren adecuaciones urgentes. Frente a esta realidad, la Alcaldía de Cartagena, a través del Fondo de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana, Corvivienda, informó en octubre de 2026 que más de 5.300 hogares han sido beneficiados con mejoramientos habitacionales durante la actual administración. Estas intervenciones hacen parte del programa Mi Casa Avanza, una estrategia que busca mejorar las condiciones de salubridad, seguridad y bienestar de familias residentes en barrios urbanos, corregimientos y comunidades insulares del Distrito.
Las principales adecuaciones se concentran en baños y cocinas, debido a la importancia que tienen estos espacios para la higiene, la preparación de alimentos y el saneamiento básico. Sin embargo, dependiendo de las características de cada vivienda, también pueden intervenirse habitaciones, salas, pasillos, pisos, paredes y otros espacios que presentan deficiencias. El programa considera situaciones particulares relacionadas con la presencia de niños pequeños, adultos mayores o personas con discapacidad, de manera que las obras respondan a necesidades reales. Para muchas familias, estas intervenciones representan la posibilidad de concluir trabajos domésticos que habían permanecido pendientes durante años debido a dificultades económicas.
Así han llegado los mejoramientos a los barrios y corregimientos
El balance de Corvivienda muestra que durante el primer año de la actual administración se beneficiaron más de 2.800 familias, mientras que en 2025 se atendieron más de 1.100 hogares. A estas cifras se suman cerca de 1.200 beneficiarios durante lo corrido de 2026, para un acumulado superior a 5.300 familias. La estrategia ha tenido presencia en sectores como El Pozón, Nelson Mandela, Fredonia, Pontezuela, Tierra Baja, La Boquilla, Pasacaballos y otros puntos del territorio. Asimismo, se han realizado convocatorias e intervenciones en comunidades insulares como Bocachica, Punta Arena, Caño del Oro y Santa Cruz del Islote, donde las necesidades habitacionales presentan características particulares.
Uno de los casos destacados por la entidad es el de Kelcy Pineda López, habitante de Pontezuela, quien vive con su esposo y sus dos hijas. Antes de recibir el beneficio, su vivienda tenía habitaciones sin enchape, espacios sin pisos adecuados y un baño que requería importantes mejoras. Después de resultar seleccionada en el proceso desarrollado por Corvivienda, su familia recibió intervenciones en la cocina, el baño, la sala, el pasillo y las habitaciones. «Fue mucho lo que hicieron, yo decía que algún día tenía que llegar y llegó», expresó la beneficiaria al recordar la emoción que sintió cuando conoció que su hogar sería intervenido. Su experiencia refleja cómo una mejora habitacional puede cambiar las condiciones cotidianas de una familia.
El impacto va más allá de las paredes de una casa
Además de mejorar la apariencia de las viviendas, estas intervenciones pueden contribuir a reducir condiciones de insalubridad y facilitar el desarrollo de las actividades familiares. Contar con pisos adecuados, baños funcionales e instalaciones seguras resulta especialmente importante cuando en el hogar viven niños, personas mayores o integrantes con movilidad reducida. La gerente de Corvivienda, Gissela Román, ha señalado que el objetivo es ofrecer condiciones más dignas para acciones esenciales como cocinar y utilizar el baño. La inversión también puede representar un alivio económico para hogares que anteriormente destinaban sus ahorros a comprar materiales y realizar reparaciones de manera gradual.
La administración distrital proyecta continuar ampliando la cobertura del programa durante los últimos meses de 2026, con la expectativa de beneficiar al menos 300 familias adicionales. La estrategia también busca articular las intervenciones habitacionales con proyectos de pavimentación, servicios públicos y recuperación de espacios comunitarios, de manera que las mejoras no se limiten al interior de las casas. Este enfoque pretende contribuir a la transformación integral de los barrios, especialmente en territorios donde persisten dificultades de infraestructura. Para miles de cartageneros, contar con una vivienda en mejores condiciones representa mucho más que una obra: significa mayor tranquilidad, comodidad y posibilidades de bienestar para sus familias.











