El presidente Abelardo de la Espriella cuestionó el lenguaje inclusivo durante su visita al Ministerio de Cultura, realizada el jueves 15 de octubre en el Claustro de Santa Clara, en Bogotá. Su pronunciamiento formó parte de la presentación de una política que denominó “contrarrevolución cultural”, orientada, según explicó, a recuperar valores tradicionales y fortalecer la identidad nacional.
Durante su intervención, el mandatario relacionó el lenguaje inclusivo con lo que llama “wokismo”, término que utilizó para referirse a corrientes y propuestas que considera contrarias a los principios de su administración. Sus críticas también abarcaron asuntos relacionados con la educación, la interpretación de la historia y el papel de las instituciones culturales del Estado.
Asimismo, De la Espriella aseguró que su Gobierno enfrentará esa corriente y pidió a sus funcionarios mantener una posición acorde con los principios de su administración. Advirtió que quienes no compartan esa orientación deberían apartarse de sus cargos, como parte de la línea política que pretende establecer en el Ejecutivo.
¿Cuál es el alcance del anuncio?
Entre las directrices expuestas, el presidente señaló que las entidades de la rama ejecutiva no participarán en actividades que, según el criterio de su Gobierno, promuevan esa corriente ideológica. También anunció respaldo a iniciativas dirigidas a enfrentarla. Esta fue una de las decisiones concretas planteadas durante su discurso.
Sin embargo, la intervención publicada por el Ministerio de Cultura no establece una prohibición específica de palabras como “todes”, “amigues” o “elles”. Tampoco presenta sanciones por utilizarlas ni detalla una norma que impida su uso de manera general entre los ciudadanos. Por ello, el rechazo político expresado por el mandatario debe distinguirse del contenido de una eventual regulación.
El discurso permite identificar una orientación para las entidades del Gobierno, pero no ofrece instrucciones detalladas sobre cambios en documentos, formularios o comunicaciones oficiales. En consecuencia, atribuirle una prohibición general de esas expresiones iría más allá de lo expuesto en la intervención consultada.
Los otros cambios anunciados para el sector cultural
Además del cuestionamiento al lenguaje inclusivo, De la Espriella anunció su intención de cambiar el nombre del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes por Ministerio de Cultura y Patrimonio. Explicó que la entidad debe concentrarse en conservar, restaurar, proteger y transmitir la herencia cultural del país.
En ese sentido, defendió la protección del patrimonio religioso, incluidas iglesias, conventos, archivos eclesiásticos, arte sacro y manifestaciones como las procesiones. Según su planteamiento, estos elementos deben conservarse por su relación con la memoria histórica de Colombia y su importancia para comprender la formación cultural de la nación.
Finalmente, impartió instrucciones a la ministra Paola Holguín para retirar de espacios públicos representaciones que él calificó como apología del terrorismo, y mencionó a Carlos Pizarro. Estos anuncios acompañaron su propuesta de reorientar el sector cultural. En materia de lenguaje inclusivo, lo confirmado en el discurso es su rechazo y la directriz sobre participación institucional, sin una prohibición específica de las expresiones mencionadas.











