Un exempleado de una guardería en el norte de Londres fue condenado a 18 años de prisión por abusar sexualmente de niños pequeños bajo su cuidado durante años de trabajo en el centro educativo.
Se trata de Vincent Chan, de 45 años, quien recibió la sentencia tras comparecer ante el Tribunal de la Corona de Wood Green. El acusado se declaró culpable de 56 cargos, incluidos agresión sexual con penetración, tocamientos y creación de imágenes indecentes.
El juez John Dodd calificó los hechos como un comportamiento “completamente malvado, perverso y depravado”, y ordenó que Chan cumpla al menos dos tercios de su condena en prisión, además de ocho años bajo libertad condicional.
Según la investigación judicial, el hombre llegó a grabar y manosear a niños menores de dos años mientras dormían en la guardería Bright Horizons, ubicada en el barrio de West Hampstead, establecimiento que fue cerrado tras destaparse el caso.
Los delitos se remontan a 2011 y se extendieron durante al menos 15 años. Chan trabajó siete años en la guardería hasta ser suspendido en 2024, cuando un compañero descubrió que había filmado a menores en situaciones degradantes para elaborar montajes con fines sexuales.
Una investigación paralela de la Policía Metropolitana de Londres reveló que también grabó bajo las faldas de alumnas cuando trabajaba como asistente en otro colegio. Además, confesó haber espiado a niñas y mujeres mientras se desnudaban, haber agredido sexualmente a una mujer mientras dormía y haber acumulado cerca de 26.000 imágenes ilegales de menores obtenidas por internet.
Durante la audiencia, el juez señaló que las conductas iniciales de observación y grabación escalaron a abusos directos cuando comenzó a trabajar en la guardería, lo que evidenció una actuación premeditada para evitar ser descubierto. El tribunal describió el caso como “la peor pesadilla de cualquier padre”.
Los padres de las víctimas anunciaron acciones legales contra la guardería, al considerar que fallaron los controles de seguridad. A través de su firma de abogados Leigh Day, afirmaron que “los errores en los protocolos de protección crearon el entorno perfecto para un depredador”.
El caso ha reavivado el debate en el Reino Unido sobre la posible obligatoriedad de cámaras de vigilancia en guarderías, tras la aparición de otros procesos similares.











