Durante su intervención en el Congreso de Tesorería de Asobancaria, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, advirtió que el repunte en las expectativas de inflación está elevando significativamente los costos de financiamiento del Gobierno en el mercado de TES. En 2025, las tasas de interés de los TES en pesos a cinco años de plazo subieron cerca de 200 puntos básicos, pasando de 10,5% en enero a aproximadamente 12,5% en diciembre, con un incremento acelerado en el último trimestre del año.
Este aumento resulta particularmente relevante porque se dio en un periodo en el que la tasa de interés de política del Banco de la República se mantuvo estable o en descenso. De acuerdo con Villar, el fenómeno evidencia una desconexión entre las condiciones monetarias y las percepciones de riesgo e inflación por parte del mercado, lo cual genera presiones sobre la deuda pública y limita el margen de maniobra fiscal.
El gerente también señaló que el alza en las expectativas de inflación implica, en términos técnicos, una disminución de la tasa de interés real exante, que se calcula restando la expectativa de inflación de la tasa nominal. Esta caída de la tasa real reduce el efecto contractivo de la política monetaria, incluso si las tasas nominales no se modifican o bajan levemente.
Frente a este escenario, Villar advirtió que el ajuste realizado por el Banco de la República en su última reunión del 30 de enero no es suficiente para mantener la postura contractiva que se tenía semanas o meses atrás. Por ello, no descartó la posibilidad de futuros incrementos en la tasa de interés de política, si las expectativas de inflación no muestran señales claras de corrección a la baja.
Finalmente, el gerente recordó que las proyecciones actuales del mercado, reflejadas en las curvas implícitas de tasas en los contratos de swaps OIS, ya anticipan nuevos aumentos. Sin embargo, reiteró que serán las decisiones de la Junta Directiva, guiadas por el análisis riguroso de la información disponible, las que definirán el rumbo final de la política monetaria en el país.











