Gobierno Petro y cartagenero Óscar Torres traen inversión de $920.000 millones para que La Heroica tenga el aeropuerto más bonito de Colombia

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La Agencia Nacional de Infraestructura y la concesión Operadora Internacional Aeropuerto de Cartagena presentaron la primera fase de ampliación del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, un proyecto que busca modernizar la principal terminal aérea del Caribe colombiano. Esta etapa inicial contempla la ampliación de 1.880 metros cuadrados en la fachada y el hall principal, con el objetivo de incrementar la capacidad del aeropuerto y mejorar la comodidad de pasajeros y visitantes.

Las obras, que tendrán una duración estimada de siete meses, incluyen la construcción de una nueva estructura acristalada con aislamiento acústico y térmico, diseñada para optimizar el confort y la experiencia de los usuarios. Para su ejecución será necesario el desplazamiento temporal de la vía de acceso, lo que implicará el cierre de los dos carriles del costado derecho de la Calle 70A. Como medida de mitigación, se habilitarán los carriles del costado izquierdo y se permitirá la circulación de vehículos particulares por carriles internos del parqueadero del aeropuerto.

Desde la ANI se destacó que esta intervención permitirá garantizar la conectividad aérea para los más de 7,7 millones de viajeros que anualmente entran y salen de Cartagena. La ampliación se suma a mejoras recientes como la implementación del sistema de control automático Veripax, la ampliación de salas de espera y la optimización de los sistemas de ventilación. El proyecto beneficiará a más de 1,9 millones de personas y generará 13.741 empleos directos e indirectos, consolidando al Aeropuerto Internacional Rafael Núñez como un eje estratégico para el turismo y el desarrollo regional.

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Medio Siglo Heroico

Faltando pocas horas para que termine el año, vale la pena detenernos un momento para reflexionar sobre Cartagena, no desde la nostalgia de su pasado, sino desde la promesa de su futuro. Este año, nuestra ciudad cumplió 491 años, cargando orgullosamente los títulos de Heroica y Fantástica. Aunque estas palabras parecen sinónimas, su origen y significado encierran historias muy diferentes. El adjetivo «Fantástica» nos conecta con la riqueza de nuestra ciudad histórica: las murallas que resguardan su memoria, sus playas, la arquitectura colonial y los espacios que reúnen a personas de todo el mundo. Estos atributos la han convertido en un destino turístico de talla internacional, reconocimiento que recientemente se fortaleció con su admisión como afiliada al Consejo de Turismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por otro lado, el título de «Heroica» tiene raíces más profundas y dramáticas. Fue forjado durante el asedio liderado por el general Pablo Morillo hace más de 200 años, cuando valientes hombres y mujeres, de diversas etnias y clases sociales, sacrificaron sus vidas por defender la ciudad. Este legado de resistencia debería inspirarnos hoy, en una Cartagena donde los desafíos no vienen de imperios ni piratas, sino de problemas más sutiles y complejos. El alcalde Dumek Turbay habló de transformar Cartagena en una «Superciudad». Aunque esta visión es ambiciosa,materializarlo solo será posible diseñando las condiciones necesarias para que el sueño colectivo de una ciudad ordenada y próspera se haga realidad. Y aquí aparece uno de nuestros mayores enemigos: la informalidad. La informalidad no solo afecta el empleo, sino también sectores como el transporte, la construcción y el comercio. Combatirla no se trata de imponer multas o castigos, sino de diseñar políticas públicas y proyectosque incentiven la formalidad. Esto permitiría garantizar empleo digno, servicios eficientes y un desarrollo ordenado que genere bienestar para todos. Como decía el Nobel de Economía Amartya Sen, se trata de ofrecer a las personas la libertad de elegir el tipo de vida que quieren vivir. Cartagena enfrenta retos monumentales: lidera en índices de informalidad laboral entre las grandes ciudades del país, mientras proliferan las construcciones ilegales y el transporte informal se vuelve una alternativa enquistada en nuestra realidad. Sin un cambio estructural, seguiremos siendo una ciudad donde muchos jóvenes ven la emigración como su única salida. Es un hecho que ser formal es caro. En una ciudad como Cartagena, la segunda más desigual del país y con índices preocupantes de pobreza extrema, las empresas enfrentan altos costos para contratar personal. En la edición del 14 de noviembre del periódico Portafolio, Apenas una de cada 10 empresas contempla aumentar su nómina en 2025. Esto frena no solo el crecimiento económico, sino también las oportunidades de ingreso para las familias. En el sector del transporte, la competencia entre plataformas digitales y taxistas tradicionales es un reflejo de esta problemática. Aunque las plataformas ofrecen conveniencia, los taxistas enfrentan costos elevados para operar formalmente, como el pago de cupos que superan los 70 millones de pesos y los trámites legales necesarios. Sin igualdad de condiciones, estas tensiones continuarán. Si queremos que Cartagena sea fantástica también en su futuro, necesitamos normas más modernas y flexibles que incentiven la formalidad. Esto permitiría, por ejemplo, que un joven con sueños de progreso pueda salir del mototaxismo para emprender o acceder a un empleo formal. No se trata solo de evitar las quejas en redes sociales sobre precios abusivos o irregularidades en el servicio; se trata de construir un sistema donde la formalidad y la legalidad sean accesibles y deseables. Si logramos esto, Cartagena seguirá siendo heroica no solo por su pasado, sino por la manera en que enfrenta su futuro. Las soluciones no serán rápidas ni fáciles, pero es un camino necesario. Así, en lugar de que nuestros jóvenes busquen oportunidades fuera, podrán encontrarlas aquí, en la ciudad que forjaron nuestros antepasados. Este es el verdadero reto: lograr que Cartagena no solo celebre su historia, sino que construya un futuro digno de sus títulos. Por: Julio Bermúdez. Politólogo, especialista en Políticas Públicas y Desarrollo. Actualmente soy en enlace para la implementación de la política pública de participación ciudadana del DATT. Esta columna de opinión no representa conceptos, posturas ni opiniones del periódico.

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El conformismo cartagenero

Colombia es un país conformista, más aún Cartagena una ciudad que los últimos 20 años ha estado fragmentada en su estructura de gobierno, teniendo alcaldes interinos y recientemente a un veedor, que pasó los 4 años peleando con todo el mundo. La ciudad se ha conformado con muy poco, siendo muy pasivos en la forma en que protestamos y nos reivindicamos como pueblo cartagenero. ¿Qué es el conformismo? El conformismo es una actitud o comportamiento en el cual una persona se adapta y acepta las normas, opiniones, y comportamientos del grupo al que pertenece, sin cuestionarlos ni buscar cambios. Así mismo, puede observarse en diversos contextos, desde el ámbito social y cultural hasta el laboral y académico. Es muy común las frases que se han vuelto paisaje de nuestro entorno: QUE ROBE PERO QUE HAGA, es una de las máximas para justificar nuestro conformismo que raya muchas veces en el absurdo y que contrasta con la ciudad empobrecida, dividida y con más brechas sociales de Latinoamérica, y no decir del mundo. En la ciudad convergen una serie de problemas que han crecido a lo largo del tiempo, donde la otra frase conformista: LA COSTUMBRE SE VUELVE LEY, soslaya con el absurdo y la insensatez. ¿Qué dice la ciencia? Solomon Asch, psicólogo estadounidense, pionero en el estudio de la psicología de la conformidad, realizó una serie de experimentos donde los participantes eran inducidos a conformarse con la respuesta incorrecta de un grupo sobre la longitud de las líneas. Este experimento demostró que la presión del grupo puede llevar a las personas a conformarse, incluso cuando la respuesta correcta es evidente. Indudablemente en Colombia y sobre todo en Cartagena la presión de grupo ejerce una influencia demasiado importante alrededor del pensamiento crítico, donde la conformidad puede llevar a una pérdida de la individualidad y la capacidad de tomar decisiones autónomas. Peligro del conformismo La tendencia a conformarse puede reducir la capacidad de cuestionar y analizar críticamente las normas y prácticas establecidas debido a varios factores psicológicos y sociales. En la ciudad es común observar a grupos de seudo veedores que ejercen una presión mediática sobre determinado y tema, y después lo dejan de hacer, y se convierten en cómplices de las malas prácticas de los gobernantes. Son fletados para ser callados, cuestión que se convierte en una especie de extorsión disfrazad, una mala práctica que desde hace muchos años ejercen los que se hacen llamar veedores para coger recursos de los que señalan. Conformismo en Cartagena La ciudad necesita mucho pensamiento crítico, a los gobernantes no les gusta ser criticados, prefieren a un pueblo conformista, con sus aciertos y desaciertos, donde no se les señale y no se les cuestione. Cartagena es una ciudad tan conformista que cuando se señala algún problema, de inmediato te dicen que no quieres la ciudad o que estas en contra de la persona. Necesitamos ser menos conformistas, exigirle a los gobernantes que hagan su trabajo de manera decorosa, sin ambages, ni maquillajes, para que esta ciudad y el departamento se enrumbe de buena manera en este siglo XXI. Amanecerá y veremos. Por Luis Adolfo Payares Altamiranda

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Bailarina quemada en Andrés Carne de Res lucha contra un hongo en la sangre: su familia interpuso tutela

El abogado de Laura Daniela Villamil, la joven bailarina que sufrió un grave accidente con fuego durante un espectáculo en vivo en el restaurante Andrés Carne de Res, ha presentado una acción de tutela contra el establecimiento. La medida se toma ante la negativa del restaurante a entregar documentos necesarios para una eventual demanda. Esta información es crucial para esclarecer las circunstancias del accidente y garantizar los derechos de Laura. El pasado 11 de septiembre, el abogado de Villamil solicitó, mediante un derecho de petición, un total de 10 folios y 24 peticiones para obtener información sobre el incidente. Sin embargo, el restaurante solo proporcionó una parte de los documentos solicitados, omitiendo, entre otros, una copia del contrato de la joven. Santiago Villamil, hermano de Laura, ha expresado la frustración de la familia ante la falta de cooperación del establecimiento. A pesar de que Laura ha despertado, su condición actual la imposibilita para firmar autorizaciones requeridas, lo que complica aún más el acceso a la información. La familia busca no solo respuestas sobre el accidente, sino también un reconocimiento de la responsabilidad del restaurante en este lamentable suceso.

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Dos hinchas del Real Cartagena fueron asesinados en menos de tres días

Wilson Gaviria Gómez, de 19 años, fue asesinado el día de ayer en el barrio La Consolata, convirtiéndose en la segunda víctima mortal de la barra del Real Cartagena en la última semana. El ataque ocurrió aproximadamente a las 5:30 p.m. cuando Gaviria caminaba por la calle 12 del barrio La consolata. Según testigos, dos hombres en una motocicleta abordaron al joven. El parrillero disparó a quemarropa al menos cuatro veces sin intercambiar palabra alguna. La Policía Metropolitana de Cartagena indicó que el joven no tenía antecedentes reportados. Wilson Gaviria, conocido en redes sociales como ‘Jone Quest Lindelof’, era un ferviente miembro de “Aguante 99″ barra del Real Cartagena. El caso está siendo investigado por las autoridades locales para esclarecer los motivos detrás del asesinato.

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¿En tu niñez alguna vez comiste en la heladería Carrusel de La Castellana? Así es como ayudan a esta fundación

Si alguna vez has visitado el Centro Comercial Paseo de La Castellana y disfrutado de un delicioso helado en la Heladería Carrusel, ¡felicitaciones! No solo has saboreado un rico postre, sino que también has contribuido a una noble causa que busca transformar la vida de los niños y familias de las faldas de La Popa, en Cartagena. Desde hace 28 años, la Fundación Remanso de Amor trabaja incansablemente para mejorar la calidad de vida de los niños de la primera infancia, brindándoles educación formal, alimentación, asistencia de salud y apoyo psicológico. Además, la Fundación extiende programas complementarios a madres gestantes, madres lactantes, preadolescentes y padres de familia, quienes reciben apoyo con una escuela para padres y almuerzos sabatinos. Un aspecto fundamental de la Fundación es su proyecto de la Heladería Carrusel, que tiene como objetivo financiar su labor social. El 100% de las ganancias obtenidas por la heladería se destinan a las actividades de la Fundación, ubicada en Canapote, y que, de lunes a sábado, ofrece un ambiente acogedor para las familias de la comunidad cartagenera. Así, al disfrutar de un helado, cada visitante contribuye a mejorar la vida de muchas personas. Si deseas conocer más sobre el trabajo de la Fundación Remanso de Amor y el impacto que tiene en la población, puedes seguir su perfil en redes sociales @fundacionremanso. Además, si estás interesado en hacer una donación o un voluntariado, puedes comunicarte a los números 3205678848 o 3156292055. Recuerda que, como dijo Eduardo Galeano: “Gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”. Tu apoyo puede marcar la diferencia.

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Conoce la calle de Cartagena en la que se presume que personas se caían con los ataúdes por culpa de un duende

La Calle Tumbamuertos del Centro Histórico, antes conocida como Calle de Nuestra Señora del Pópolo, es uno de esos espacios de Cartagena que atesoran una historia significativa a pesar de la cotidianidad de como se aprecia hoy en día. El origen de este nombre se remonta a mediados de 1876, año en el que Cartagena fue asolada por una epidemia que adquirió de forma castiza el nombre de «el tablón», enfermefad que hoy en día sería similar a una fuerte congestión similar a la gripa y que causó la muerte de un gran número de personas en la ciudad. Luego de que a las personas fallecidas se les realizaran las honras fúnebres, familiares y allegados del occiso cargaban el ataúd y lo llevaban en sus hombros hasta el cementerio de San Diego, un tramo en el que obligatoriamente debían transitar por la calle tumbamuertos. Para entonces, esta calle de Getsemaní se encontraban deteriorada en varios de sus tramos, por lo que en múltiples ocasiones las personas que cargaban los ataúdes tropezaba y caían, razón por lo que se adoptó el nombre de esta calle. Asimismo, se rumora que con el tiempo muchas personas comenzaron a escuchar risas en un tono burlón cada vez que caían los ataúdes en esa calle, por lo que se especuló con que las constantes incidentes en este sector fueran provocados por un duende o espíritu.

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