Una fuerte controversia se desató en el país luego de que la precandidata presidencial María Fernanda Cabal cuestionara, a través de sus redes sociales, la millonaria compra de 17 aviones Gripen por parte del Gobierno nacional. Su señalamiento abrió un debate público sobre los más de 16 billones de pesos que costará la operación, poniendo nuevamente bajo escrutinio la política de adquisición militar del Gobierno Petro.
Ante la creciente presión, el presidente Gustavo Petro respondió defendiendo el contrato firmado con la empresa sueca Saab. El mandatario aseguró que no existe sobrecosto alguno y afirmó que la polémica proviene de la “ignorancia” de quienes comparan la compra con aeronaves usadas ofrecidas en el pasado. Petro insistió en que el acuerdo incluye mantenimiento, repuestos, transferencia tecnológica e inversiones adicionales en el país. “Estamos acostumbrados a comprar chatarra”, dijo, justificando que esta vez Colombia estaría adquiriendo tecnología nueva.
Mientras tanto, las críticas continúan desde distintos sectores políticos y expertos en defensa, quienes cuestionan el monto de la inversión, el momento elegido y la falta de claridad en el proceso. Cabal volvió a pronunciarse públicamente, advirtiendo que Colombia podría enfrentar problemas similares a otros países con compras militares recientes, lo que reavivó el debate y mantuvo al Gobierno en el centro de la controversia.











