En el barrio de Manga, se erigen aún algunas de las joyas arquitectónicas que componen el patrimonio mudéjar de la ciudad. Estas casas, construidas a principios del siglo XX, son testigos de un pasado que sigue vivo en los detalles de sus fachadas y en la memoria de quienes las conocieron. Entre ellas, la Casa Covo, construida en 1919, es quizás una de las más representativas de este estilo, que fusiona influencias orientales y andaluzas. Sin embargo, muchas de estas casas han desaparecido con el paso del tiempo, siendo reemplazadas por nuevas construcciones que transforman el paisaje del barrio. La señora Raquel Ochoa Covo, quien durante muchos años se destacó como defensora incansable de este legado arquitectónico, fue conocida por su lucha por preservar la historia del barrio. Su hogar, la Casa Covo, simbolizaba esa batalla por la conservación, no solo de una vivienda, sino de un trozo importante de la historia de Cartagena. Con una visión clara, Raquel trabajó por que las generaciones futuras pudieran entender y valorar la riqueza histórica que encierra Manga. Aunque en la actualidad su casa sigue resistiendo el paso del tiempo, muchas otras viviendas ya no existen, y las que perduran enfrentan el riesgo del abandono y la desprotección. En su memoria, la Casa Covo y otras edificaciones similares representan más que simples estructuras; son testimonios de un Cartagena que fue, y que, con la constante transformación del entorno, lucha por mantener su identidad en medio del crecimiento urbano y la modernidad. Fotos. A quien corresponda. Fuente. Cartagena A Capella.