En medio de la Guerra de Corea, 70 años atrás, un hombre emprendió un llamado por las niñas, niños y jóvenes más vulnerables, su nombre era Bob Pierce y su misión ha sido trabajar para fomentar el compromiso hacia la niñez más vulnerable a través de World Vision, la organización internacional humanitaria y de desarrollo que hoy celebra 70 años de  aniversario, más activa y presente en el mundo que nunca.

Tras evidenciar los horrores del conflicto armado internacional en la década de 1950, el predicador y corresponsal de guerra Bob Pierce fue testigo de la tragedia y la pobreza de millones de personas a lo largo de sus jornadas de ayuda a los misioneros a través de toda Asia.

Una misión que lo llevó a establecer un compromiso de ayudar a la niñez huérfana, levantando los fondos necesarios para apoyar a las niñas y niños desamparados en medio del conflicto, trabajando juntamente con iglesias y comunidades cristianas en los Estados Unidos, en un inicio.

70 años después, ese compromiso ha llevado a World Vision a convertirse en una organización global con un alcance aplastante, ayudándole a más de 40 millones de niñas, niños, jóvenes y sus familias a través del personal, programas y proyectos en cerca de 100 países.

Un trabajo conjunto con miles de aliados dentro de la sociedad civil, organizaciones basadas en la fe, iglesias, autoridades nacionales y locales, donantes nacionales e internacionales, entre otras muchas personas que comparten una causa común:

“Por una niñez tiernamente protegida, promotora de una sociedad más justa y segura.”

¿Qué pensaría Bob Pierce hoy?

En 2014, el fundador de World Vision habría cumplido 100 años y en un contenido especialmente producido por la organización para celebrar este aniversario, se buscó responder a una pregunta clara: ¿qué pensaría Bob si estuviera vivo?

La conclusión fue una: alentaría al personal de la ONG a saber que su trabajo tiene un mayor impacto en el futuro. En palabras de su hija Marilee Pierce Dunker, embajadora de World Vision Estados Unidos, “mi padre estaría bendecido y asombrado de muchas maneras por el trabajo que World Vision está haciendo hoy”.

“De lo que estaría más orgulloso y agradecido hoy es nuestro testimonio cristiano y la forma en que hemos luchado para mantener el trabajo que hacemos a diario sobre las personas. Nuestro personal sale de su zona de confort todos los días para tocar las vidas de las personas a las que servimos”.

Un compromiso que hoy, en medio de la pandemia por el COVID-19 se sigue reforzando a cada hora, en pro de brindarle a miles de niñas, niños, jóvenes y sus familias bienestar y protección integral.