Por más que las fuerzas de la corrupción y el deseo de unos cuantos de saquear la ciudad intenten sabotear nuestra esperanza, somos más los que llevamos en nuestra mente un mismo ideal de cambio e ilusiones en un nuevo renacer para la ciudad, porque nos alienta un mismo oxigeno: Cartagena.

 

Mañana, con las elecciones atípicas, repetimos la historia de la que tanto estamos acostumbrados en Cartagena: la inestabilidad político-administrativa. Las elecciones atípicas en la Ciudad, dentro de este desorden administrativo, fueron pan de estos dos últimos periodos y mañana 6 de mayo, su voto, es clave para trazar el rumbo de esta.

Un voto para darle un renacer a Cartagena, en medio de esta insaciable tempestad de corrupción, politiquería y populismo, que hoy tiene a nuestra ciudad sumergida en mares de corrupción, miseria e incertidumbre. Por eso mañana, usted tiene una responsabilidad enorme para con su Ciudad al momento de elegir, eligiendo bien.

Tendrá que escoger entre lo que representa cada candidato y su partido: Que se dividen en los de siempre, los que se mimetizan en el populismo y la demagogia para denominarse “alternativos” y por último, los que representan un cambio serio y real –que han defendido a la Ciudad dentro del margen de la ley-.

En el primer y segundo grupo se encuentran los que representan el clientelismo, los favores políticos y de élite, la hegemonía en el poder, los escándalos políticos, disciplinarios y judiciales. Los que adjudican contratos a dedo y a sus financistas, los que dan OPS por doquier, los que solo aparecen en campaña y el día de las elecciones para  pagar por su voto. Los que llegan por medio de toda la estructura burocrática que han armado con los dineros públicos y con la maquinaria de todos los partidos tradicionales, que curiosamente tiene los antecedentes históricos más criminales de la Ciudad. Son los secuaces de toda la vieja escuela de políticos, que por diversas razones no se encuentran hoy participando en política. Estos son los políticamente dependientes por falta de autonomía política y económica.

Estos mismos son los ultrafinanciados, a los que le apuestan las grandes casas políticas de la Ciudad. Que no les basta uno solo, sino que le apuestan a cuantos sean necesarios para obtener su cometido. Los mismos que se las están jugando toda en esta campaña, invirtiendo millonadas para quedarse con el tesoro. Porque saben lo que significan estas elecciones, saben que están en juego millonarias contrataciones  y sobre todo porque ven en estas “atípicas” otra oportunidad para seguir perpetuándose en el poder. Estos resultan ser los más peligrosos.

Están también los inestables. Los que se retiran por falta de alianzas, los que con falta de coherencia se adhieren a campañas de candidatos poco confiables, los que se le venden al mejor postor, que no les interesa representar a la ciudad, ni luchar por ella, sino obtener beneficios políticos desde sus candidaturas.

Y por último, podrá escoger usted, entre  los candidatos que representan un cambio objetivo, que dentro de partidos alternativos, han decidido ir a la contienda electoral y sudarse el voto a voto. Sin maquinaria, sin demagogia, sin populismo, sin ninguna otra arma distinta a las ideas y al amor por Cartagena. Ese que tanto necesita.

Por eso no vote por los ultrafinanciados y corruptos, ni los que se hacen las víctimas, ni por los inestables y sus aliados, tampoco por los oportunistas; vote por la esperanza, vote por Cartagena.

Usted tendrá la capacidad de decidir, entre todos estos, y su elección debe ser lo más libre y democrática posible. Cualquier voto será válido, pero tal vez no sea el mejor. Y por eso, Cartagenero, yo no los puedo juzgar. Que sea Cartagena quien os premie o nos condene a seguir en el infierno en el que se encuentra.

 

 

Mario Jarava Morales

Estudiante Universidad de Cartagena