Por José David Vargas Tuñón

Miles de veces, he planeado en como iniciar esta columna, que más bien parece un tipo de denuncia pública, también, he pasado mucho tiempo tratando de encontrar las palabras indicadas para llegar a las personas y que se sientan reflejadas en lo que expreso. Así como aquellos a los que irá dirigido el escrito, también soy beneficiario de los servicios de sanidad de la Policía Nacional en Cartagena, y esto va por la reivindicación de nuestros derechos como usuarios.

Muchas e interminables han sido las veces en que nosotros, los que hacemos parte del grupo de los rechazados por sanidad de la Policía en cuanto al servicio de salud, nos hemos visto abandonados por la entidad en nuestros peores momentos; especialmente, cuando nuestra salud se ha ido deteriorando debido al paso del tiempo y a las constantes dubitaciones de los médicos que no llevan a un diagnóstico certero o una medicación concreta. Haciendo que muchos de nosotros, como pacientes, tengamos que padecer tanto las enfermedades sin paliar como la desatención que es casi igual o peor que la patología.

Dentro de todo el meollo de ineficacias que maneja Sanidad de la Policía Metropolitana de Cartagena, se destacan dos, la primera, las fallas en la contratación para la prestación de servicios de consulta en la red externa y la segunda las interminables fallas en el proceso de dispensación de medicamentos. Respecto a la primera, para ningún usuario de esta entidad, es motivo de discusión que la espera para una orden de algún servicio se puede ver interrumpida por la misma excusa de siempre: no hay contrato; y esto se da, estimados lectores, porque se trata de una corporación que es una incumplidora recurrente con los pagos de sus relaciones contractuales con los distintos prestadores del servicio de salud, haciendo padecer al paciente el retraso o la demora atribuible a una conducta negligente de la Dirección de Sanidad de la Policía en Cartagena; la segunda de ellas, eleva aun más el grado de desesperación del paciente, porque una vez ha recorrido todo el camino y en el ultimo paso para tratar de paliar la patología que lo aqueja con la medicación ordenada, acude al dispensario y le comentan que ese medicamento no lo hay, pero acá no acaba todo, porque cuando hace el reclamo, el encargado le contesta con un deshonroso: “haga lo que quiera” o un “si quiere ponga una tutela”; parece ser que la entidad del “Dios y Patria en su uniforme, se le olvidó que uno de los preceptos defendidos por el ordenamiento jurídico colombiano es el de la dignidad humana y que todos debemos ser respetados, además, también se le olvida lo consignado en los artículos 6 y 10 literal i de la ley 1751 de 2015 que hablan respectivamente de los principios del sistema de salud y los derechos de las personas en cuanto a la prestación del servicio de salud.

Y sí, aunque nos parezca increíble, estas situaciones se presentan con inaudita frecuencia en las instalaciones de Sanidad de la Policía en Cartagena, cada uno de sus pacientes se sentirá identificado con lo dicho en estas líneas porque, incluso, es un viacrucis que estoy viviendo en carne propia con una medicación, que según el dispensario no la hay en ninguna parte, cuando la realidad es que en cualquier farmacia la se encuentra, sin embargo, es un medicamento de alto costo.

Estas, eran cosas que habían que decirse para ver si la prestación mejora, como usuarios, ya no es tiempo de quedarnos callados ante las barbáricas acciones que realizan contra nosotros, los directivos de cualquier EPS; está bien que existen casos en que las dilaciones estarán justificadas por cuestiones de complejidad, pero una cosa es que ocurra eso y sientas el apoyo de los encargados en todo momento, y otra muy diferente es que te traten con el desdén propio de alguien molestoso.

Así las cosas, el silencio se ha roto, nos corresponde a nosotros, seguir con las quejas para que el servicio se mejore en toda Colombia y que por fin podamos disfrutar de un servicio de salud altamente cualificado y de calidad. También que sea esto un llamado a la Directiva de Sanidad de la Policía Mecar para que mejoren la prestación del servicio y traten de mejorar los que se vayan percibiendo en el camino.

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