Jerling Gómez Líder social

La crisis en el liderazgo de la política representativa en el Distrito de Cartagena ha tocado mucho fondo, la poca credibilidad que irradian los Concejales ante los ciudadanos; la falta del verdadero control político, la dudosa conducta que han tenido en relación con administraciones pasadas  y administración actual; además los últimos hechos de carácter político; dejan entrever que esta renovación en el próximo Concejo del Distrito de Cartagena, debe darse de manera urgente e inmediata para beneficio de nuestra ciudad y de todos sus ciudadanos.

Hemos visto al transcurrir del tiempo que muchos de los concejales que ha tenido y tiene en estos momentos la ciudad; llegan con el único propósito de hacer dinero a como dé lugar y a costa de lo que sea. La codicia y la avaricia que existe en sus corazones, los vuelve indolentes ante los problemas y las necesidades de los ciudadanos y de nuestra ciudad. Estos concejales llegan patrocinados en las mayorías de las veces por sus padrinos o financistas políticos; que con el firme propósito lo recomiendan para determinada posición; para luego repartirse el presupuesto público de nuestra ciudad, el cual nos pertenece a todos los cartageneros; ya que somos nosotros los que pagamos los impuestos.

Los engaños desde la cima del poder, la compra de conciencias con dineros y puestos, y la falsa sensación de normalidad democrática; no debe seguir sucediendo en nuestra ciudad. No queremos seguir teniendo más manipulación, más desigualdad desbordada, no más juegos con la Constitución, no más engaño al ciudadano cartagenero; por parte de este Concejo indolente que le ha hecho mucho daño a nuestra ciudad.

Cartagena no puede seguir una carrera política mediática y sin contenido filosófico. Es hora que el ciudadano cartagenero se detenga, reflexione y deje de elegir por la tendencia de imagen, o por intereses muy personales a candidatos que le han hecho y siguen haciendo mucho daño a nuestra ciudad; además gobernando en cuerpo ajeno y estando a merced de las diferentes casas políticas de la ciudad y del departamento.

El ciudadano cartagenero debe dejar las pervertidas costumbres políticas y no permitir que denigren su dignidad como lo han hecho siempre en épocas electorales, comprándoles sus conciencias y de esa manera mantenerle en la pobreza y en la desesperanza. Deberíamos pensar de manera seria y disciplinada, en la ciudad que queremos dejarles a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestras próximas generaciones. Debemos actuar de manera madura, lógica y sensata y de esta manera elegir Nuevos liderazgos que les interese más el bienestar del ciudadano y la ciudad; que el deseo personal de enriquecerse a costa de la confianza que deposita la ciudadanía.

Hay que fortalecer la debilidad emocional y espiritual del votante, que por años han sido engañados y subyugados por los mismos políticos de siempre. Debemos colocar primeramente a Dios sobre todas las cosas, para que venga la dirección y la efectividad para hacer entre todos, la ciudad que soñamos y queremos.

Los cartageneros debemos unirnos, para hacer juntos las tareas que apunten a la construcción de unos nuevos comienzos para Cartagena, para tener la ciudad prospera, incluyente, desarrollada y con un mejor bienestar para todos.

Debemos pensar siempre, que ciudad queremos dejarles a nuestras próximas generaciones; dejarle una ciudad donde se recupere la confianza de sus instituciones, en el ciudadano de a pie, en nosotros mismos y en especial recuperar la credibilidad ante el país y ante el mundo; como una ciudad de principios morales y éticos donde las personas vengan a disfrutar de un ambiente sano de un turismo familiar y que conozcan toda la diversidad y la magia que tiene nuestra ciudad.

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