Duele recordar, que durante el evento de 2012 en el que el Presidente Barack Obama entregó el titulo colectivo de la Boquilla; lanzo una frase que aún resuena y que hoy parece olvidada por algunos “La paz no sólo es la ausencia de la guerra, sino que se construye con mayor equidad en las sociedades”, y es esa frase la que entregó a las autoridades venideras la responsabilidad de trabajar por este pueblo de pescadores; que hoy sufre el embate del fallo que festejan con caros tragos de whiskey 18 años, los mezquinos intereses de “desarrolladores inmobiliarios” que desde las sombras, buscan que por razones procedimentales ajenas al sentir constitucional de la carta política; caiga hecho trizas el titulo colectivo que duraron 300 años en conseguir.

De todo esto lo que más me extraña es el actuar de la Agencia Nacional de Tierras que guardó silencio en todo el proceso siendo la llamada a responder de parte de la Nación por el reconocimiento dado a la querida comunidad de la Boquilla. No sé qué intereses motivaron el silencio de la Agencia, pero los que hayan sido, es claro, no son los de esta sufrida y guerrera
comunidad.

Sobre el debate jurídico debo decir que a la luz de la Constitución del 91 y su artículo 318, la Boquilla al haber sido reconocida como Corregimiento por el Distrito a través del Concejo Distrital tiene una nominación de rural de carácter constitucional por cuanto en el artículo citado el constituyente primario dijo que los municipios se dividirán en Comunas que son parte del área urbana de los mismos y en Corregimientos que son parte de su área rural. Entonces, no puede haber nada ni en la leyes 70 y 388, ni en el viejo Código de Régimen Municipal de 1986 que tiene disposiciones que aún siguen vigentes, ni en los acuerdos del Concejo diferentes al 006 de 2003 que digan lo contrario y tengan validez.

Bien claro lo digo: la Boquilla es un corregimiento y por ende, constitucionalmente es rural por encima de cualquier otra norma de inferior jerarquía y eso le permite cumplir con ese requisito de acceso al título colectivo que estoy dispuesto a acompañar en su defensa, si es caso, hasta instancias como la Corte Interamericana, ya que de dejar de existir el título colectivo, la boquilla y su gente serán arrasadas por los inescrupulosos intereses especulativos de dudosos títulos de propiedad que ya vienen desempolvando, para caerle a dichas tierras, si se mantiene esa decisión de matar el título colectivo.

La boquilla no necesita más palmaditas en la espalda, ni más promesas de acompañamiento de parte de la administración distrital; requiere acciones claras, visibles; para con su título y con su gente; las cuales lamentablemente no se ven cercanas; y en este tema, este gobierno, tampoco se ha hecho ver.

Esperemos que todo salga bien en esa apelación.

William García Tirado