Una reciente investigación llevada a cabo por la Universidad de Los Andes arrojó luz sobre los materiales empleados en la construcción del icónico Castillo de San Felipe. El estudio, realizado por profesionales del Laboratorio de Estudio de Artes y Patrimonio de la Universidad de Los Andes y la Escuela Taller de Cartagena, destacó los materiales utilizados en la fortificación que data de 1657, erigida durante la época colonial española con el fin de proteger la ciudad de posibles ataques.

El análisis detallado, que incluyó muestras sometidas a microscopia electrónica, reveló que los materiales predominantes en la construcción del Castillo fueron cal viva, arena y agua, entre otros. La investigación incluyó una fase de curaduría y exhibición de la exposición ‘Las fortificaciones de San Lázaro’, inaugurada el 30 de noviembre.

El profesor de la facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de Los Andes, David Cohen, explicó que la magnitud de la obra requería una combinación de materias primas como la piedra caliza, quemada en hornos durante días para obtener cal viva. Estas características, conocidas como «propiedades hidráulicas», proporcionan durabilidad y resistencia a la construcción.

A pesar de determinar la tipología de materiales utilizados, aún persiste la incógnita sobre si los pañetes utilizados fueron creados por Juan de Herrera y Sotomayor o por Antonio de Arévalo. Los investigadores continúan analizando otras estructuras en Cartagena para diferenciar los pañetes tradicionales, hechos con cal, de aquellos realizados con cemento hidráulico. Estos hallazgos no solo son reveladores para la historia de la construcción del Castillo de San Felipe, sino que también proporcionan pautas para la recuperación y protección de bienes culturales tanto en Cartagena como en el resto del país.

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