Los tamales y pasteles que causan sensación en Turbaco

Fruto de la pandemia nace un emprendimiento que al día de hoy ha cautivado el paladar de turbaqueros y cartageneros. Esta es la historia de ‘La sazón de mi abuela’, un concepto de negocio que busca llevar a sus consumidores tamales y pasteles totalmente caseros con la receta tradicional de las abuelas.

El pollo, cerdo y chicharrón son los protagonistas aquí. El histórico tamal de masa con arroz y arveja, conocido como “el del moñito”, acompañado de medio huevo sancochado y el legendario pastel de arroz, junto a otros ingredientes que les dan el toque, tienen flechado a más de uno.

Alberto Gomez, boyacense, junto a su socio Germán Sánchez, de familia tolimense, llevan 3 años elaborando estos clásicos productos colombianos. Iniciaron con una prueba perifoneando por las calles de Turbaco con el fin de que los habitantes, ante la situación de confinamiento, conocieran y probaran su propuesta de tamales y pasteles.

“Si no le gusta, no lo paga”, era el lema con el que atraían al comensal y poco a poco los mismos clientes al probar confirmaban la calidad del producto, según cuenta Alberto Gomez.

Para ellos la jornada empieza desde el jueves en la madrugada con la compra de los insumos, clasifican las hojas, preparan los chicharrones y empiezan a alistar las verduras. El viernes, temprano, llegan los trabajadores, en su mayoría madres cabeza de hogar, para iniciar la producción de lo que se va a vender los fines de semanas y festivos.

“El calvo” o “El boyaco”, como cariñosamente algunos lo llaman, junto a su hijo se ubican todos los sábados, domingos y festivos en la segunda bomba de Turbaco, al lado de la Estación de Policía, desde las 7:30 am hasta agotar existencias. Según dicen sus clientes fieles “nadie se puede perder el placer de probarlos”.

Mira su página de Instagram aquí.

https://www.instagram.com/p/C2oHZW-NBVi/?igsh=MWR1d2F4OGQ1d3Awdg==

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