La Fundación Santo Domingo fue reconocida con el Premio de Responsabilidad Social – Camacol Bolívar 2026 en la categoría Mejor programa de gestión a la comunidad por el proyecto ‘La Escuela como Laboratorio Vivo’ una apuesta por la innovación educativa que convierte a la comunidad escolar en protagonista de la transformación territorial.
Desarrollado en alianza con United Way Colombia, el modelo posiciona a la escuela como un espacio de experimentación, liderazgo y apropiación social del conocimiento, integrando metodologías ágiles, cultura de innovación y articulación comunitaria.

En ese sentido, la Institución Educativa Gabriel García Márquez se consolida como la primera Escuela Laboratorio de Cartagena, donde a través de la metodología Design Thinking, los jóvenes identifican necesidades de su entorno y diseñan soluciones de impacto social, integrando Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), economía circular y marketing verde.
“Este premio reconoce algo que en Bicentenario ya estamos viviendo: jóvenes capaces de identificar desafíos de su entorno y convertirlos en soluciones con impacto social y ambiental. ‘La Escuela como Laboratorio Vivo’ no solo fortalece la práctica docente, sino que impulsa una generación que lidera con propósito, dialoga, construye y proyecta a Bicentenario como un territorio de innovación juvenil”, manifestó Dolly González, gerente del Megabarrio Bicentenario para la Fundación Santo Domingo.
Desde 2024, esta iniciativa ha impactado directamente a 32 estudiantes líderes y 55 docentes, beneficiando de manera indirecta a 1.435 estudiantes.
El componente Edulabs, corazón pedagógico del modelo, ha permitido la creación y prototipado de cinco emprendimientos, alineados a los ODS, promoviendo el cuidado del entorno en Bicentenario.
‘La Escuela como Laboratorio Vivo’ quedó como un modelo integrado al ecosistema pedagógico institucional y armonizado con el Proyecto Educativo Institucional (PEI), garantizando sostenibilidad y continuidad, además de apropiación del legado de Gabo.
Durante el proceso, se vincularon actores territoriales como las Secretarías de Educación y Turismo, la Fundación Universitaria Los Libertadores y la asociación Pacto Planeta, fortaleciendo la conexión entre escuela, comunidad y sector productivo.

Replicable, innovador y con impacto territorial
El proyecto fue reconocido por su capacidad de replicabilidad y escalabilidad: cuenta con metodología documentada, modelo adaptable a otros contextos y estudiantes certificados como multiplicadores.
Además de su impacto educativo, la iniciativa fortalece competencias socioemocionales, liderazgo juvenil y habilidades para la resolución de conflictos, formando jóvenes capaces de dialogar, liderar procesos comunitarios y gestionar recursos con autonomía y responsabilidad.
Con esta apuesta, la Fundación Santo Domingo reafirma su compromiso con la educación como motor de transformación y movilidad social y con el posicionamiento del Megabarrio Bicentenario como un territorio de innovación juvenil.









