Más de tres décadas después de la muerte de Patricia Teherán, su hijo, Álex Castillo Teherán, logró el reconocimiento legal que durante años le fue negado. La decisión no solo restituye su identidad, sino que también le permitirá iniciar el proceso para reclamar las regalías derivadas de la música de la artista.
Durante todo este tiempo, la situación legal de Álex estuvo marcada por un error en su registro civil. Aunque públicamente era reconocido como el hijo de la intérprete de éxitos como Tarde lo conocí, en los documentos oficiales figuraba como su hermano. Este registro fue realizado por sus abuelos maternos tras la muerte de la cantante, en medio de circunstancias difíciles que derivaron en la inconsistencia.
La historia se remonta al 19 de enero de 1995, cuando Patricia Teherán falleció en un accidente de tránsito en la vía entre Barranquilla y Cartagena. En ese momento, su hijo tenía apenas cuatro meses de nacido, lo que complicó su inscripción formal. A esto se sumó la muerte posterior de su padre, lo que dejó el trámite en manos de sus abuelos, quienes terminaron registrándolo de manera incorrecta.
Esta situación tuvo consecuencias profundas en la vida de Álex, ya que le impedía acceder a derechos patrimoniales sobre la obra musical de su madre, cuyas canciones han permanecido vigentes en el vallenato colombiano durante décadas.
El caso dio un giro definitivo recientemente, cuando la abogada Wendy Herrera confirmó que se logró corregir el registro civil, reconociendo oficialmente a Álex como hijo de la artista. Con esta modificación, ahora figura legalmente con su identidad completa, lo que elimina el obstáculo jurídico que lo mantenía al margen de las regalías.
Según explicó su defensa, este paso abre una nueva etapa en la que se buscará recuperar los ingresos generados por la música de Patricia Teherán durante más de 30 años, recursos que no habían sido reclamados por la ausencia de un heredero legalmente acreditado.
El reconocimiento representa no solo una reparación económica, sino también un acto de justicia personal tras años de incertidumbre, devolviéndole a Álex Castillo Teherán el lugar que siempre le correspondió como hijo de una de las figuras más emblemáticas del vallenato.











