Lucy Lebty, enfermera británica de 33 años, fue declarada culpable este viernes tras asesinar a siete bebés e intentar hacer lo mismo con otros seis, en un hospital al noroeste de Inglaterra en el que solía ejercer su profesión.

Lebty, asesinó a algunas de sus víctimas inyectándoles insulina, mientras que a otros les infiltraba aire o eran obligados a ingerir leche a la fuerza.
El veredicto llega después de un largo juicio de más de 10 meses llevado a cabo en el tribunal de la corona de Manchester, convirtiendo a la sanitaria en una de las asesinas en serie más mortíferas de reino unido.
Durante el juicio, se presentó como prueba una hoja de anotaciones encontrada después del arresto de la enfermera Letby. En estas, había escrito frases como: “Soy mala, lo hice. Los maté a propósito porque no soy suficientemente buena, no merezco vivir, soy una persona horrible”.
La fiscalía lo consideró una confesión, pero la defensa argumentó que era un “grito de desesperación y petición de ayuda”. Posteriormente, se descubrió que Letby había escrito más garabatos por el estilo, que ofrecían un vistazo a su estado de ánimo cuando dejó su trabajo como enfermera.

El lunes, Lucy escuchará la sentencia, en la cual podría enfrentarse a una larga pena de prisión o a cadena perpetua.











