Las autoridades de Medellín ejecutaron un operativo de gran impacto en el cerro tutelar de Las Tres Cruces, donde se demolieron construcciones ilegales que incluían piscinas, quioscos y edificaciones en concreto y madera. La intervención respondió a denuncias ciudadanas sobre fiestas clandestinas, contaminación ambiental y amenazas a la convivencia.
Construcciones ilegales en Las Tres Cruces
El operativo se desarrolló tras detectarse edificaciones sin licencia de curaduría y estructuras levantadas con materiales como concreto, madera y cemento. Entre lo demolido se encontraban:
- Dos piscinas adicionales usadas como balnearios.
- Vías en cemento construidas irregularmente.
- Quioscos y ‘amanecederos’ utilizados como puntos de consumo de licor.
Además, las autoridades hallaron la desviación de una quebrada y contaminación directa sobre la fuente hídrica.
Problemas de seguridad y convivencia
El secretario de Seguridad y Convivencia, Manuel Villa Mejía, resaltó que estas construcciones eran un foco de inseguridad, donde se reportaba consumo de estupefacientes, fiestas clandestinas y la presencia de menores en riesgo.
El alcalde Federico Gutiérrez celebró el operativo y aseguró que se actuó con firmeza frente a las denuncias ciudadanas:
“No permitiremos que destruyan nuestros cerros ni pongan en riesgo a la comunidad”.
Apoyo institucional y sanciones
El subsecretario de Control Urbanístico, Carlos Alberto Trujillo Vergara, explicó que estas intervenciones se realizan para proteger el espacio público y evitar la privatización ilegal de predios que son de carácter colectivo.
La Alcaldía de Medellín, a través del programa Construye Bien, apoyó con maquinaria y personal especializado el desmonte de muros, estructuras de madera y vías en cemento. Los materiales retirados quedaron bajo control de las autoridades, mientras avanza la investigación para determinar responsables.
Otros operativos en Medellín
Este operativo no es el primero de su tipo. En mayo, la Alcaldía también demolió un “ecoparque ilegal” en los límites de San Javier y San Cristóbal, donde un particular había desviado la quebrada La Hueso para construir piscinas con fines de lucro, causando un grave daño ambiental.










