Por Sebastián Aristizábal

El insólito debate que se realizó en la plenaria del Senado el pasado jueves 22 de octubre, puso sal en la herida de la oposición y agudizó la percepción que millones de colombianos tienen frente al actual gobierno de que la concentración y el desequilibrio del poder y sus decisiones están rayando ya en el autoritarismo.

¿Qué pasó? Luego de un incisivo debate de control político realizado al Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, encabezado por el senador Roy Barreras, el también senador Jorge Robledo convocó a debate de moción de censura a Trujillo por considerarlo un funcionario nocivo e inconveniente para el país.

La principal razón de Robledo para invocar este mecanismo respondía a que este año tropas estadounidenses llegaron al país para iniciar operaciones, y dichas operaciones nunca fueron avisadas al Congreso, por lo que un fallo de tutela obligó al gobierno a que se frenaran las acciones de los militares. Sin embargo, el fallo de la tutela fue derribado por el Consejo de Estado que dio como vencedor en esta puja al gobierno nacional.

Aprovechando lo sucedido en este enfrentamiento de poderes, el Centro Democrático, por medio de una ‘jugadita’, le volteó la solicitud de moción a la oposición logrando que, a través de una proposición, se sometiera a votación el sí o el no a la censura, un hecho que, para la opinión pública, aparte de ser inédito se constituyó como un atropello sin precedentes a la constitución política y a los derechos de las minorías políticas.

Las reacciones fueron inmediatas, algunos argumentaron que se trataba de un delito al actuar en contra de la ley y abandonaron la sesión, mientras que la votación de los gobiernistas, con la venia del presidente Arturo Char, fue aplastante y el ministro salió entre aplausos tal como lo había hecho la semana anterior en el mismo debate, pero en la Cámara de Representantes.

La moción de censura, creada en la constitución de 1991 como instrumento de control hacia el gobierno, se ha catalogado como una herramienta endeble, que funciona en la teoría mas no en la práctica, pues los gobiernos colombianos siempre se han caracterizado por contar con el respaldo mayoritario del Congreso de la República, de allí el origen de la popular mermelada, mermelada tóxica, mermelada duquista y todos sus derivados.

Más de 25 ministros han enfrentado dicho debate de moción conociendo de antemano su resultado favorable; el último caso de un citado fue el de Guillermo Botero, el entonces ministro de defensa que renunció antes del debate seguramente por la vergüenza de haberle ocultado al país que durante su gestión murieron siete niños en bombardeos en el Caquetá.

La moción también ha pasado por personajes como Horacio Serpa siendo ministro del Interior de Samper, Fernando Carrillo jefe de la cartera de Justicia durante el mandato de Cesar Gaviria, Mauricio Cárdenas el Minhacienda del gobierno de Juan Manuel Santos y hasta este último, el expresidente y nobel de paz en el 2007 acudió a un duro debate ante el legislativo.

Tres años antes de que estuviera en los planes de Carlos Holmes asumir la jefatura de la Defensa en el país, y más aún, de enfrentarse a un llamado a la censura, escribió una columna titulada Requiem a la moción de censura en la que dejó por escrito que dicha medida era inadecuada y fantasiosa: “… el país necesita es un verdadero equilibrio de poderes, para que el sueño de la rendición de cuentas y el control no sea una fábula constitucional sino una realidad que le dé credibilidad al sistema” estas palabras ahora, más que nunca, siguen vigentes y el sueño del que habló en ese momento sigue intacto.