El comercio internacional de carne bovina inició 2026 con un giro significativo. China anunció la aplicación de cuotas anuales y un arancel del 55 % a las importaciones de carne de res que superen los volúmenes establecidos para Argentina, Brasil y Uruguay, tres de sus principales proveedores en Suramérica. La medida, vigente desde enero, reconfigura el mercado regional y abre una ventana estratégica para otros países exportadores, entre ellos Colombia.
De acuerdo con José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGÁN), el ajuste en las reglas comerciales del gigante asiático tiene efectos inmediatos sobre precios y volúmenes. En ese nuevo escenario, Colombia aparece como un actor con potencial de crecimiento, al no estar incluida dentro del esquema de cuotas ni del arancel adicional, debido a su participación histórica inferior al 3 % de las importaciones chinas.
Esta condición le otorga al país una ventaja competitiva directa. Según explicó Augusto Beltrán Segrera, secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios (FEP) de FEDEGÁN, el producto colombiano podrá ingresar a China sin sobrecostos arancelarios, mientras otros grandes exportadores deberán ajustar sus envíos o asumir mayores cargas tributarias. Esto permite a Colombia competir en mejores condiciones en un mercado que importa cerca de 3,6 millones de toneladas de carne bovina al año.
Las cifras respaldan el optimismo. Datos del DANE indican que entre enero y octubre de 2025, China compró a Colombia 16.006 toneladas de carne bovina por 77,6 millones de dólares, un récord frente a todo 2024, cuando se exportaron 10.650 toneladas por 41,3 millones de dólares. De mantenerse esta coyuntura, FEDEGÁN estima que las exportaciones podrían escalar hasta 50.000 toneladas, dependiendo del comportamiento del precio interno y de la capacidad logística del país.
El reto ahora será responder con volumen, calidad sanitaria y eficiencia logística para consolidar esta oportunidad. En un contexto donde China limita a sus proveedores tradicionales, Colombia tiene la posibilidad de ganar espacio, fortalecer su presencia en Asia y posicionarse como un abastecedor confiable en el mercado internacional de carne bovina.











