Por: Katherin Pilar Jiménez Berrio

Después de 32 años de impunidad se dan cortos pasos en la justicia colombiana para revivir el proceso de investigación del crimen de Guillermo Cano, asesinado el 17 de 1986. La fiscalía escuchara a los dos subalternos de Pablo Escobar el 28 de noviembre y 4 de diciembre, respectivamente, por la presunta colaboración y participación en el asesinato de Guillermo Cano, director del espectador, hecho ocurrido el 17 de diciembre de 1986.

En la puesta decisoria de nueve páginas, la fiscalía general de la nación determinó reabrir el proceso penal por el crimen de Guillermo Cano Izasa, declarado de lesa humanidad desde 2010.

El ente investigativo dictaminó escuchar en indagatoria a los dos personajes claves del caso: Jhon Jairo Velásquez, “Popeye” y Gustavo Adolfo Gutiérrez.

Según la decisión de la Fiscalía, los dos serán indagados por el delito de homicidio agravado. Guillermo Cano fue ultimado a la salida del diario el 17 de diciembre de 1986. A pesar de que en ese día se supo que fue una orden dada por Pablo Escobar Gaviria, no fue posible que se le condenase por este hecho.

Alias Popeye fue uno de los principales sicarios de Pablo Escobar. Se entregó junto a él en junio de 1991 y ambos permanecieron reclusos en la cárcel La Catedral.

El 22 de Julio, lograron escapar, sin embargo en su contra existían condenas por los delitos de terrorismo, narcotráfico, concierto para delinquir con fines terroristas y homicidas. La continua persecución de las autoridades lo llevó de nuevo a la cárcel, donde permaneció hasta 2014.

El 2 de mayo de 1994, Jhon Jairo Velásquez narró en indagatoria cómo el Cartel de Medellín, por orden de Pablo Escobar Gaviria, ejecutó el plan para terminar con la vida de Guillermo Cano, el histórico periodista, quien manifestó y puso en denuncia el poder dañino que estaba logrando el tráfico ilegal de drogas en Colombia.

Su voz, que se reflejó en contundentes y certeras acusaciones, las cuales se convirtieron el temor más grande del capo. “La vuelta es muy sencilla, para matar a don Guillermo Cano no se necesitaba nada; salía todos los días a la misma hora del diario El Espectador, andaba en un carro Subaru que no era blindado, andaba sin escoltas y siempre manejaba (…)”, señaló el sicario.

Y agregó: “El doctor Guillermo Cano fue la primera cuota de sangre que puso el diario El Espectador en su lucha contra la delincuencia organizada y la mafia del país; el asesinato lo ejecutó el Negro Pabón, muerto en un hotel de Panamá”.

Jhon Jairo fue capturado el 27 de agosto de 2018 por un caso distinto, según la fiscalía habría montado una oficina de extorsión en Medellín. Por este caso, a Popeye le imputador los delitos de apología del genocidio, hostigamiento por motivos de raza, religión, ideología política, u origen nacional, étnico o cultural, injuria, calumnia, amenazas e instigación a delinquir. Mientras se desarrolla la investigación, el sicario se encuentra recluido en la cárcel de Valledupar.

En todo lo que  refiere a  Gustavo Adolfo Gutiérrez, la justicia ha documentado que se trata de un substituto de Escobar Gaviria.  Conocido por los alias de Maxvell quien se entregó a las autoridades en 1993, tras la muerte del capo. Ha sido parte fundamental en sentencias de justicia y paz por sus confesiones, testimonios y relato de cómo se formó el Bloque Cacica Nutibara, el equipo de sicarios de Pablo Escobar, conocido como Los Pepes.

Maxvel fue condenado a 17 años y cuatro meses de cárcel por haber hecho parte del ala militar del Cartel de Medellín. La Fiscalía le imputó los delitos de tráfico de estupefacientes, extorsión, hurto y falsedad en documento.