Un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México confirmó el hallazgo de al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios en el municipio de Apatzingán, en el estado de Michoacán. Los rastros fueron encontrados en el cauce de un arroyo de la comunidad de San Juan de los Plátanos, luego de que habitantes de la zona alertaran sobre la presencia de marcas que podrían corresponder a animales prehistóricos. Tras una primera revisión en el lugar, los expertos determinaron que las impresiones pertenecen a diferentes tipos de dinosaurios que habitaron esa región hace aproximadamente 65 millones de años.
Las huellas se encuentran sobre una plataforma de roca sedimentaria, en un área de cerca de 40 metros cuadrados ubicada junto al río. Según el reporte del INAH, sus dimensiones varían entre los 12 y los 48 centímetros de longitud, con algunas impresiones que alcanzan hasta 30 centímetros de ancho. La variedad en las formas, tamaños y profundidades permitió a los investigadores plantear una identificación preliminar de tres grupos de dinosaurios. El registro todavía no está cerrado, pues los especialistas consideran que podrían existir más marcas en los sectores que aún no han sido explorados.
Entre los rastros identificados aparecen huellas atribuidas a grandes dinosaurios carnívoros del grupo de los terópodos, posiblemente relacionados con los tiranosáuridos, que habrían alcanzado hasta cuatro metros de altura. También fueron encontradas impresiones similares a las de pequeños raptores, con una altura estimada de hasta dos metros, y otras que corresponderían a dinosaurios herbívoros del grupo de los hadrosaurios, conocidos popularmente como dinosaurios de pico de pato. Los especialistas explicaron que estas especies habrían frecuentado ambientes con cuerpos de agua, posiblemente para alimentarse y desplazarse por el territorio.
Desde el 21 de octubre, un equipo multidisciplinario adelanta labores de documentación, registro y análisis de las evidencias. Los trabajos incluyen estudios geológicos, fotogrametría y elaboración de moldes para conservar las características de las impresiones. El objetivo es determinar con mayor precisión cuántas especies están representadas y qué información pueden aportar las marcas sobre su desplazamiento, tamaño y comportamiento. Para el INAH, el hallazgo constituye una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la presencia de dinosaurios en México y proteger un patrimonio paleontológico que, en este caso, fue reportado inicialmente por habitantes de la comunidad.









