Desde lo alto de Cartagena de Indias existe un lugar donde la historia colonial, las tradiciones religiosas y las leyendas populares se encuentran. Es el cerro de La Popa, una elevación que domina el paisaje urbano y que alberga uno de los conjuntos religiosos más antiguos y emblemáticos de la ciudad.
Aunque miles de turistas llegan atraídos por sus vistas panorámicas, detrás del convento de La Popa se esconde una historia de más de cuatro siglos que incluye antiguas creencias, relatos sobre una aparición religiosa, episodios de la Independencia y una devoción que sigue reuniendo a generaciones de cartageneros.
El cerro no solo representa uno de los lugares más reconocidos de Cartagena. También permite comprender cómo cambiaron las prácticas culturales y religiosas de la ciudad desde el período colonial hasta la actualidad.
¿Por qué se llama cerro de La Popa?
El nombre de este lugar está relacionado con una comparación que realizaron los navegantes durante la época colonial.
Al observar la elevación desde el mar, su silueta les recordaba la forma de una galera, una embarcación utilizada durante siglos para el transporte y las operaciones marítimas.
La parte más alta del cerro parecía la popa del barco, es decir, su sección posterior.
De esa semejanza surgió la denominación de La Popa de la Galera, que con el tiempo terminó reduciéndose a La Popa.
La explicación aparece recogida en documentos históricos y en la información turística oficial de Colombia.
El nombre refleja la estrecha relación que Cartagena ha mantenido con el mar y con las actividades portuarias desde su fundación.
El punto más alto de Cartagena y su importancia geográfica
La Popa es reconocida como la principal elevación natural del área urbana de Cartagena.
Los estudios institucionales sobre el cerro registran una altura máxima cercana a los 150 metros sobre el nivel del mar, aunque algunas fuentes presentan mediciones ligeramente diferentes.
Desde su cima pueden observarse distintos sectores de la ciudad, la bahía, las áreas urbanizadas y parte del paisaje costero.
Su posición geográfica también explica por qué el lugar adquirió importancia histórica.
Antes de la expansión de la ciudad moderna, la elevación sobresalía sobre un entorno compuesto por zonas naturales, caminos y asentamientos.
La vista panorámica permitía reconocer una parte considerable del territorio que rodeaba Cartagena.
Actualmente, ese mismo paisaje ofrece una perspectiva de los contrastes entre el centro histórico, los barrios tradicionales y las zonas de crecimiento urbano.
¿Qué había en La Popa antes de la construcción del convento?
La historia del cerro no comenzó con la llegada de los religiosos europeos.
Diversos relatos históricos señalan que, antes de la consolidación del convento, la elevación estaba asociada con prácticas espirituales de poblaciones indígenas y africanas.
Algunas crónicas coloniales mencionan la existencia de un lugar de culto relacionado con una figura conocida como Busiraco o Buziriaco.
Estas narraciones describen una representación con características de un macho cabrío.
Sin embargo, es importante aclarar que buena parte de la información disponible procede de fuentes religiosas coloniales, escritas desde la perspectiva de los evangelizadores.
Por eso, las descripciones sobre los antiguos cultos deben interpretarse dentro del contexto histórico en el que fueron producidas.
Más allá de las leyendas, estos testimonios muestran que el cerro ya tenía significados culturales y espirituales antes de convertirse en un santuario católico.
La leyenda de Busiraco y el fraile que llegó a Cartagena
Una de las historias más conocidas sobre La Popa está relacionada con el religioso Alonso de la Cruz Paredes.
Según la tradición agustiniana, el fraile se encontraba en el convento del Desierto de la Candelaria, en Boyacá, cuando recibió una revelación que le indicaba dirigirse a Cartagena.
El relato señala que debía construir un convento en una elevación situada cerca de la ciudad.
Al llegar, habría encontrado el lugar asociado con antiguas prácticas religiosas.
La leyenda cuenta que el fraile retiró una representación de Busiraco y la arrojó por una pendiente.
De acuerdo con esa tradición, el sitio quedó relacionado con el nombre de Salto del Cabrón.
No obstante, este episodio pertenece al ámbito de las narraciones religiosas y populares. No debe presentarse como un hecho comprobado en todos sus detalles.
Su importancia radica en que forma parte de la memoria cultural transmitida durante generaciones.
La fundación del convento de La Popa en el siglo XVII
Los orígenes del convento se remontan a los primeros años del siglo XVII.
Las investigaciones históricas sitúan las gestiones iniciales entre 1606 y 1607, cuando los agustinos recoletos comenzaron a establecer una comunidad religiosa en el cerro.
El proyecto recibió apoyo de autoridades y habitantes de Cartagena.
Según la documentación recopilada en estudios históricos del Distrito, inicialmente se levantaron construcciones sencillas, entre ellas una capilla de madera.
Posteriormente, estas instalaciones fueron reemplazadas y ampliadas mediante obras más permanentes.
La construcción del conjunto religioso continuó durante los años siguientes.
El resultado fue un espacio destinado a la vida conventual, la oración y las actividades religiosas.
Con el paso del tiempo, el convento se convirtió en una de las edificaciones más representativas de la arquitectura colonial cartagenera.
La Virgen de la Candelaria y su relación con Cartagena
La historia del convento está profundamente vinculada con la devoción a Nuestra Señora de la Candelaria.
Esta advocación de la Virgen María tiene una tradición religiosa de varios siglos y está relacionada con la celebración católica de la Presentación de Jesús en el Templo.
En Cartagena, su veneración se consolidó durante el período colonial.
La imagen de la Virgen encontró en el convento de La Popa uno de sus principales lugares de culto.
Con el tiempo, Nuestra Señora de la Candelaria pasó a ser reconocida como patrona espiritual de la ciudad.
Cada año, miles de personas participan en celebraciones religiosas relacionadas con esta advocación.
La tradición demuestra cómo un lugar geográfico puede convertirse en un símbolo de identidad colectiva.
¿Por qué el 2 de febrero es una fecha especial para Cartagena?
El 2 de febrero se celebra la festividad de Nuestra Señora de la Candelaria.
En Cartagena, la fecha está acompañada por actos religiosos, peregrinaciones y manifestaciones culturales.
Durante los días previos, numerosos creyentes ascienden al cerro para participar en la novena y en las celebraciones litúrgicas.
La Alcaldía de Cartagena informó que, en enero de 2026, la programación religiosa comenzó con el ascenso de peregrinos y el repique de campanas.
Las actividades reunieron a fieles que mantienen viva una costumbre transmitida entre generaciones.
Para muchas familias cartageneras, subir a La Popa representa una tradición que va más allá de la asistencia a una ceremonia.
Es también una oportunidad para compartir una experiencia comunitaria y mantener el vínculo con la historia religiosa de la ciudad.
Una tradición de peregrinación que ha pasado de padres a hijos
La peregrinación a La Popa es una de las expresiones más representativas de la devoción a la Virgen de la Candelaria.
Algunas personas realizan el ascenso como muestra de agradecimiento, mientras que otras lo hacen para cumplir promesas o participar en las celebraciones.
La práctica también involucra a visitantes procedentes de municipios cercanos.
En una publicación de febrero de 2026, la Alcaldía de Cartagena destacó la historia de un peregrino que desde niño viajaba con sus padres desde Arjona para participar en las festividades.
El testimonio ilustra cómo la tradición religiosa puede mantenerse durante varias generaciones.
La peregrinación también forma parte de la memoria social de Cartagena, pues reúne experiencias familiares, expresiones de fe y formas de apropiación cultural del territorio.
El convento de La Popa también fue escenario de la Independencia
Aunque actualmente es conocido principalmente como santuario religioso y atractivo turístico, el convento también tuvo importancia durante los conflictos políticos y militares del siglo XIX.
Su ubicación elevada le otorgaba valor estratégico.
Durante las luchas relacionadas con la Independencia, el cerro fue escenario de movimientos militares y enfrentamientos.
Los estudios históricos sobre el convento registran daños y períodos de deterioro asociados con los conflictos de aquella época.
La construcción sufrió transformaciones que afectaron su funcionamiento religioso.
Estos acontecimientos recuerdan que la historia de La Popa no puede explicarse únicamente desde la espiritualidad.
También estuvo relacionada con los procesos políticos y militares que transformaron a Cartagena y al territorio colombiano.
Más de un siglo sin la presencia permanente de los agustinos
La historia institucional del convento atravesó diferentes etapas.
Los estudios sobre el cerro señalan que los agustinos recoletos dejaron de habitar permanentemente el lugar durante un extenso período comprendido entre 1822 y 1963.
Este proceso estuvo relacionado con decisiones políticas y transformaciones institucionales que afectaron a las comunidades religiosas.
Sin embargo, la devoción a la Virgen de la Candelaria continuó siendo parte de la identidad del santuario.
La permanencia del culto permitió mantener un vínculo entre el edificio y los creyentes, incluso durante los cambios en su administración.
El retorno de la comunidad religiosa en el siglo XX marcó una nueva etapa en la historia del convento.
La visita del papa Juan Pablo II a Cartagena en 1986
Uno de los acontecimientos más importantes de la historia religiosa contemporánea de Cartagena ocurrió el 6 de julio de 1986.
Ese día, el papa Juan Pablo II visitó la ciudad durante su recorrido apostólico por Colombia.
La presencia del pontífice tuvo un significado especial para los creyentes cartageneros.
Durante la visita se realizó la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.
El acontecimiento reforzó la importancia del santuario dentro de la tradición católica local.
También quedó registrado como uno de los momentos más recordados de la relación entre Cartagena y la Iglesia católica.
La celebración de 1986 continúa siendo una referencia histórica para quienes participan en las festividades de la Virgen.
¿Qué se puede conocer dentro del convento de La Popa?
El conjunto religioso conserva elementos arquitectónicos y artísticos relacionados con su pasado colonial.
Uno de sus espacios más representativos es el claustro, caracterizado por corredores y arcos que rodean un patio interior.
La distribución responde a las necesidades de la vida conventual, que tradicionalmente requería espacios para la oración, la circulación y la convivencia de la comunidad religiosa.
La iglesia alberga la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.
También se destacan elementos decorativos, pinturas y piezas vinculadas con la tradición religiosa.
La información turística oficial de Colombia menciona especialmente el altar adornado con laminillas de oro y las pinturas al óleo.
Estos elementos permiten apreciar la riqueza artística y espiritual del conjunto.
La vista panorámica que atrae a los turistas
Uno de los principales atractivos de La Popa es su posición sobre el paisaje urbano.
Desde la cima se pueden apreciar diferentes zonas de Cartagena, lo que permite observar cómo ha crecido la ciudad.
El contraste entre los edificios modernos, los barrios tradicionales y los sectores históricos ofrece una perspectiva particular de su transformación.
La experiencia también permite comprender la importancia geográfica de la elevación.
Durante la época colonial, el cerro se encontraba a cierta distancia del núcleo urbano amurallado.
Hoy forma parte de una ciudad mucho más extensa.
La vista panorámica convierte al lugar en un punto de interés para la fotografía, el turismo cultural y el reconocimiento del territorio.
La Popa y los desafíos de la conservación ambiental
El valor del cerro no se limita a su arquitectura religiosa.
También constituye un espacio natural importante dentro de Cartagena.
Investigaciones académicas han señalado que el territorio enfrenta problemas asociados con la intervención humana, la pérdida de cobertura vegetal y diferentes procesos de deterioro ambiental.
La Universidad Tecnológica de Bolívar publicó en 2022 un análisis sobre las condiciones del cerro y los esfuerzos relacionados con su recuperación.
La protección de este espacio requiere considerar tanto su importancia ecológica como las necesidades de las comunidades que habitan sus alrededores.
La conservación ambiental también es fundamental para proteger el paisaje y reducir los riesgos derivados de la degradación del terreno.
Por eso, el futuro de La Popa depende de una visión que integre patrimonio, naturaleza y desarrollo urbano.
¿Cómo visitar el cerro de La Popa en Cartagena?
El cerro se encuentra dentro del área urbana de Cartagena y puede visitarse como parte de un recorrido cultural por la ciudad.
Los turistas suelen acceder mediante transporte vehicular hasta el sector del convento.
Antes de programar la visita, es recomendable confirmar los horarios de apertura, las tarifas y las condiciones de ingreso.
También conviene consultar si existen celebraciones religiosas que puedan modificar el acceso a determinados espacios.
Durante la visita se recomienda utilizar ropa cómoda, protegerse del sol y respetar las normas del santuario.
Quienes deseen realizar el ascenso a pie deben informarse previamente sobre las condiciones de seguridad y movilidad de la ruta.
El lugar es simultáneamente un espacio turístico y religioso, por lo que resulta importante mantener una actitud respetuosa frente a las actividades de culto.
Un símbolo de Cartagena que va más allá del turismo
La historia del cerro de La Popa reúne diferentes etapas de la transformación de Cartagena.
Antes de la construcción del convento, el lugar estuvo asociado con prácticas espirituales de poblaciones indígenas y africanas.
Durante el período colonial, se convirtió en un centro religioso de los agustinos recoletos.
En el siglo XIX, su ubicación lo vinculó con acontecimientos de la Independencia.
Y en la actualidad, continúa siendo un espacio de peregrinación, patrimonio arquitectónico y turismo cultural.
La Popa no es solamente el cerro desde donde se observa Cartagena: es un lugar que permite recorrer más de cuatro siglos de historia y comprender cómo las creencias, los conflictos y las tradiciones han contribuido a construir la identidad de la ciudad.
Su permanencia recuerda que los lugares históricos no conservan únicamente edificios o paisajes.
También guardan relatos, memorias y expresiones culturales que siguen formando parte de la vida cotidiana de los cartageneros.









