Un investigador de Gallup advirtió que el estrés, la preocupación y la rabia han aumentado en el mundo durante los últimos años. Cerca del 20 % de los jóvenes pasa cinco horas o más al día en redes sociales.
La salud mental de las nuevas generaciones se ha convertido en una preocupación mundial. Aunque las emociones positivas siguen predominando entre la población, los sentimientos de estrés, preocupación y rabia han aumentado durante los últimos 10 a 15 años, según las investigaciones de Gallup.
Así lo explicó Dan Foy, líder de investigación global de Gallup en Estados Unidos, durante una entrevista concedida a la revista SEMANA en el marco del foro HumanaMENTE, realizado el 22 de octubre de 2026 en Bogotá.
El especialista presentó los resultados de estudios desarrollados durante dos décadas en más de 140 países y advirtió sobre el deterioro del bienestar juvenil, el uso prolongado de las redes sociales y la importancia de recuperar las relaciones humanas.
El bienestar de los jóvenes cayó del 64 % al 44 %
Uno de los datos más preocupantes corresponde a Estados Unidos. Según Foy, alrededor de 2010 casi dos tercios de los jóvenes consideraban que prosperaban en sus vidas, mientras que actualmente esa proporción se ubica en el 44 %.
Esto representa una disminución aproximada de 20 puntos porcentuales en 15 años.
El investigador considera que las transformaciones tecnológicas y los cambios en las relaciones sociales podrían estar relacionados con esta tendencia.
Sin embargo, aclaró que las redes sociales también ofrecen beneficios y que todavía es necesario comprender mejor sus efectos sobre el bienestar emocional.
Cinco horas diarias en redes sociales: una preocupación mundial
Otro hallazgo presentado por Gallup señala que cerca del 20 % de los jóvenes del mundo dedica cinco horas o más al día a las redes sociales.
Para Foy, el problema no se limita al contenido que consumen, sino al tiempo que dejan de dedicar a otras actividades fundamentales.
Dormir, hacer ejercicio, compartir con familiares y amigos o participar en actividades comunitarias son aspectos que pueden verse desplazados cuando el uso de las plataformas ocupa buena parte del día.
El especialista señaló que las mediciones de Gallup muestran una asociación entre un mayor uso de redes sociales y niveles más altos de emociones negativas. Esto no significa, por sí solo, que las plataformas sean la única causa del deterioro del bienestar juvenil.
¿Prohibir las redes sociales sería la solución?
Frente a las propuestas de restringir completamente el acceso de los jóvenes a estas plataformas, Foy manifestó sus reservas.
El investigador considera que una prohibición general no necesariamente resolvería el problema y que la discusión debería concentrarse en el funcionamiento de las aplicaciones.
Entre los aspectos que cuestionó están los videos cortos y los sistemas de desplazamiento infinito, diseñados para mantener la atención del usuario durante periodos prolongados.
Por ello, planteó la necesidad de promover cambios en el diseño de las plataformas y establecer medidas que favorezcan hábitos digitales más saludables.
Las mujeres reportan más emociones negativas
Las investigaciones de Gallup también identifican diferencias entre hombres y mujeres.
Según Foy, las mujeres tienen una mayor probabilidad de reportar emociones negativas en su vida cotidiana, situación que relacionó con las responsabilidades de cuidado, las exigencias familiares y las condiciones de seguridad.
El especialista destacó que las desigualdades emocionales pueden presentarse incluso en países con altos niveles de desarrollo económico.
La salud mental también afecta la productividad
El bienestar psicológico no solo tiene consecuencias individuales. De acuerdo con las investigaciones expuestas por Gallup, las organizaciones con empleados que reportan mejores niveles de bienestar suelen presentar menor ausentismo, menos rotación y mayor compromiso laboral.
En el ámbito social, Foy también relacionó el bienestar con la confianza institucional, la salud pública y la convivencia.
El investigador explicó que los conflictos y la polarización pueden afectar emocionalmente incluso a quienes no participan directamente en ellos.
La inteligencia artificial plantea nuevos desafíos
Durante la entrevista, Foy también advirtió sobre los posibles riesgos de sustituir relaciones personales por vínculos con asistentes o compañeros virtuales basados en inteligencia artificial.
Aunque señaló que la investigación sobre este fenómeno todavía se encuentra en una etapa inicial, consideró importante estudiar sus consecuencias antes de que estas tecnologías se integren aún más en la vida cotidiana.
Como recomendación, el experto insistió en recuperar hábitos básicos: dormir adecuadamente, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, leer y dedicar tiempo a las relaciones personales.
También pidió a las familias acompañar el desarrollo de los niños y evitar que las pantallas ocupen de manera excesiva sus primeros años de vida.
El mensaje central de la investigación es que el bienestar no depende únicamente de cómo se siente una persona en un momento determinado, sino también de sus vínculos sociales, su salud física, su entorno y el sentido que encuentra en su vida.










