El presidente Abelardo De La Espriella confirmó nuevos resultados de la operación militar realizada en zona rural de El Tambo. Las autoridades reportaron la muerte de alias «Marcos Pacífico» y alias «Ochenta», además de la incautación de armamento.
El número de integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) muertos durante un bombardeo de las Fuerzas Militares en el departamento del Cauca aumentó a diez, según confirmó este domingo 25 de octubre el presidente Abelardo De La Espriella.
La operación, denominada «Ónix», se desarrolló durante la madrugada del jueves 22 de octubre en zona rural del municipio de El Tambo, donde las autoridades localizaron un campamento perteneciente al frente José María Becerra, estructura vinculada al Frente de Guerra Suroccidental del ELN.
Inicialmente, el Gobierno nacional había informado sobre nueve personas fallecidas. Sin embargo, tras la actualización de los resultados, el mandatario confirmó que la cifra ascendió a diez, entre ellas dos personas identificadas como cabecillas de la organización guerrillera.
¿Quiénes son los dos cabecillas del ELN que murieron en Cauca?
De acuerdo con la información entregada por el Gobierno, entre los fallecidos se encuentran alias «Marcos Pacífico» y alias «Ochenta», también conocido como «Murillo».
Las autoridades señalaron que «Marcos Pacífico» era uno de los principales responsables militares del Frente de Guerra Suroccidental y ejercía influencia sobre estructuras armadas con presencia en Cauca, Nariño y Valle del Cauca.
Según el presidente De La Espriella, este hombre llevaba más de 24 años vinculado al ELN y estaría relacionado con al menos 62 homicidios, el reclutamiento de menores de edad y el desplazamiento forzado de más de 500 personas.
El mandatario también le atribuyó participación en secuestros, atentados y ataques contra integrantes de la Fuerza Pública en diferentes municipios del suroccidente colombiano.
Estas responsabilidades corresponden a señalamientos oficiales divulgados por el Gobierno.
Siete fusiles, una pistola y dos granadas fueron incautados
Durante el desarrollo de la operación, las autoridades reportaron la incautación de siete fusiles, una pistola y dos granadas.
Asimismo, encontraron una zona campamentaria con capacidad para albergar aproximadamente a 25 integrantes de la organización armada.
El presidente aseguró que el resultado representa una afectación a la estructura de mando y a la capacidad operativa del ELN en una región considerada estratégica por su conexión con corredores hacia el Pacífico colombiano.
De La Espriella calificó la operación como el golpe más contundente contra esa guerrilla durante los últimos ocho años. Se trata de una valoración expresada por el mandatario sobre los resultados militares.
El quinto bombardeo del Gobierno genera debate por los menores reclutados
La operación en El Tambo corresponde al quinto bombardeo contra organizaciones armadas ilegales ordenado durante la administración de Abelardo De La Espriella.
El uso de estos ataques ha generado controversia por los riesgos que representan para niños y adolescentes reclutados por los grupos armados.
A finales de agosto, un bombardeo en Guaviare dejó diez personas muertas, entre ellas tres menores de edad, de 15 y 16 años.
Posteriormente, durante una operación realizada en octubre en la región del Catatumbo, también se reportó la muerte de una adolescente de 16 años.
Estos antecedentes han mantenido abierto el debate sobre la protección de menores de edad en medio de las operaciones militares y la obligación de cumplir las normas del derecho internacional humanitario.
Gobierno anuncia que continuará las operaciones contra grupos armados
Tras confirmar los resultados de la Operación Ónix, el presidente reiteró que su administración mantendrá las acciones militares contra las estructuras armadas ilegales.
La estrategia de seguridad del actual Gobierno se ha caracterizado por un mayor énfasis en las operaciones ofensivas, en contraste con la política de negociaciones impulsada durante la administración del expresidente Gustavo Petro.
No obstante, el propio mandatario reconoció que una sola intervención militar no representa el fin de la amenaza del ELN, organización que mantiene presencia en diferentes regiones del país.
Mientras continúan las operaciones de seguridad, las autoridades deberán establecer el impacto de este bombardeo sobre la estructura armada y las condiciones de seguridad de las comunidades del suroccidente colombiano.










