Uno de los destinos turísticos más reconocidos del Caribe colombiano enfrenta una grave crisis ambiental y económica. Palomino, en La Guajira, está perdiendo sus playas por el avance de la erosión costera, una situación que ya provoca pérdidas millonarias, destrucción de establecimientos turísticos y despidos de trabajadores que dependen de esta actividad.
El corregimiento, perteneciente al municipio de Dibulla, se convirtió durante los últimos años en un atractivo para visitantes nacionales y extranjeros por sus paisajes naturales, la cercanía con la Sierra Nevada de Santa Marta y sus playas. Sin embargo, el mar ha avanzado sobre sectores que anteriormente eran utilizados por turistas y comerciantes.
La situación ha llegado a tal punto que empresarios reportan daños superiores a los $500 millones, mientras algunos establecimientos han tenido que reducir drásticamente su personal. Las comunidades piden una intervención urgente de las autoridades para evitar que la crisis termine afectando de manera irreversible la economía local.
Palomino se está quedando sin sus playas por la erosión costera
La erosión costera es un proceso mediante el cual el mar y otros factores naturales provocan la pérdida progresiva de terreno en las zonas litorales.
En Palomino, este fenómeno ha avanzado hasta afectar espacios que durante años fueron utilizados para actividades turísticas, recreativas y comerciales.
Los residentes aseguran que anteriormente existían sectores con aproximadamente 100 metros de playa disponibles para caminar, descansar y disfrutar del paisaje.
Hoy, en algunas de esas zonas, el mar llega hasta las estructuras de los establecimientos turísticos o hasta los restos de construcciones que fueron afectadas por el oleaje.
La pérdida de arena no solo modifica el paisaje. También reduce los espacios para los visitantes y amenaza las inversiones realizadas por hoteles, restaurantes y pequeños negocios.
El problema se presenta en un territorio donde el turismo se ha convertido en una importante fuente de ingresos para numerosas familias.
Empresario denuncia pérdidas de $500 millones por el avance del mar
Uno de los testimonios más preocupantes corresponde al empresario Héctor Hernando Reyes Méndez, quien llegó a Palomino desde Acacías, Meta, en 1997.
Reyes relató que la erosión costera ha destruido diferentes instalaciones de su establecimiento turístico.
Entre las estructuras afectadas se encuentran habitaciones ubicadas frente al mar, baños, regaderas, una bodega, un quiosco, un espacio dedicado al surf y un asadero.
El empresario calcula que sus pérdidas ascienden aproximadamente a $500 millones.
Las afectaciones también alcanzaron un espacio relacionado con actividades de surf, disciplina que ha contribuido a la proyección turística de la zona.
Su caso refleja las dificultades de quienes invirtieron durante años en negocios que ahora enfrentan el riesgo de perder parte de su infraestructura.
La destrucción de estas instalaciones representa, además, una reducción de los servicios que pueden ofrecerse a los visitantes.
De 25 empleados a solo seis: la crisis turística ya provoca despidos
La situación también afecta directamente a los trabajadores.
Maraike Wenzel, una empresaria alemana que llegó a Palomino hace aproximadamente 17 años y fundó el establecimiento Finca Escondida, relató cómo la desaparición de las playas ha transformado su proyecto de vida.
La empresaria se estableció en el corregimiento, formó una familia y participó en el crecimiento del turismo local.
Sin embargo, la erosión ha afectado su negocio y reducido sus posibilidades de mantener los puestos de trabajo.
Según explicó, su establecimiento llegó a contar con 25 empleados, pero actualmente conserva apenas seis.
También manifestó que tendría que realizar nuevos despidos ante las dificultades económicas.
La reducción del personal evidencia que la emergencia ambiental ya está generando consecuencias sociales.
Cada empleo perdido representa una afectación para familias que dependen de los ingresos provenientes del turismo.
El turismo, principal fuente de ingresos de numerosas familias
Palomino ha ganado reconocimiento por su combinación de playas, ríos, montañas y experiencias relacionadas con la naturaleza.
Su ubicación entre la Sierra Nevada de Santa Marta y el mar Caribe lo convirtió en un destino atractivo para viajeros interesados en el ecoturismo y el descanso.
Durante años, la llegada de visitantes impulsó la apertura de hostales, restaurantes, establecimientos comerciales y servicios turísticos.
El crecimiento de esta actividad permitió generar oportunidades de empleo para habitantes del corregimiento.
Sin embargo, la desaparición de sectores de playa amenaza uno de los principales atractivos que sostienen esa economía.
Cuando un establecimiento pierde su infraestructura o disminuye la llegada de turistas, también pueden verse afectados proveedores, trabajadores y pequeños comerciantes.
Por esta razón, la crisis no se limita a los negocios ubicados frente al mar.
Sus consecuencias pueden extenderse a diferentes actividades económicas del territorio.
Alcalde de Dibulla reconoce la gravedad de la emergencia
El alcalde de Dibulla, Alberto Montero Molina, reconoció las dificultades que enfrenta el municipio para responder a la erosión costera.
El mandatario aseguró que ha adelantado gestiones ante las autoridades departamentales y nacionales para buscar recursos destinados a obras de protección.
También explicó que en febrero se declaró la urgencia manifiesta ante la situación.
Sin embargo, sostuvo que las capacidades financieras del municipio resultan insuficientes para ejecutar por cuenta propia un proyecto de la magnitud requerida.
Dibulla es un municipio de sexta categoría y, de acuerdo con la información divulgada, cuenta con un presupuesto cercano a $73.000 millones para 2026.
El alcalde señaló que ha declarado la calamidad y adelantado actuaciones administrativas, pero que todavía no se ha concretado la solución estructural esperada por las comunidades.
La situación ha generado cuestionamientos de comerciantes y habitantes que consideran urgente pasar de las gestiones a las obras.
Gobierno nacional conoce la situación de Palomino
El alcalde Montero Molina manifestó que presentó la problemática durante un encuentro con el presidente Abelardo de la Espriella y miembros de su gabinete.
Según el mandatario local, la erosión no afecta únicamente a Palomino.
Otros sectores de Dibulla, como La Punta de los Remedios, Mingueo y la cabecera municipal, también enfrentan dificultades relacionadas con el avance del mar.
La administración municipal espera que el Gobierno nacional contribuya con recursos y acompañamiento técnico para desarrollar las obras necesarias.
Entre las alternativas planteadas se encuentran estructuras de protección costera, como espolones y jarillones.
No obstante, este tipo de intervenciones requiere estudios técnicos y ambientales que permitan evaluar sus efectos sobre la dinámica natural de las playas.
Hasta el momento, no se ha confirmado una asignación presupuestal definitiva del Gobierno nacional para ejecutar las obras reclamadas por la comunidad.
¿Qué soluciones proponen para detener la erosión?
La Alcaldía de Dibulla ha planteado la necesidad de desarrollar infraestructura destinada a mitigar el impacto del oleaje sobre las zonas afectadas.
Entre las propuestas se encuentran obras de protección costera que podrían reducir los daños sobre determinados sectores.
Sin embargo, la selección de las medidas requiere evaluar las características del litoral, las corrientes marinas, el transporte de sedimentos y los posibles efectos en playas vecinas.
La instalación de estructuras sin una planificación adecuada puede trasladar el problema hacia otros puntos de la costa.
Por eso, especialistas y autoridades ambientales deben participar en la evaluación de las soluciones.
El 27 de junio de 2026, la administración municipal convocó una mesa de trabajo urgente sobre la erosión en Palomino.
En ella participaron representantes de Corpoguajira, la Dirección General Marítima, las autoridades de gestión del riesgo y el sector turístico.
Durante el encuentro se revisaron las actuaciones adelantadas y se planteó una hoja de ruta para avanzar hacia obras de mitigación.
Habitantes han realizado protestas para exigir soluciones
La preocupación por la erosión también ha llevado a la comunidad a manifestarse públicamente.
El 10 de junio de 2026, habitantes de Palomino bloquearon durante varias horas un tramo de la Troncal del Caribe.
La protesta estuvo motivada por la pérdida progresiva de playas y las dificultades recurrentes en el servicio de energía eléctrica.
Los manifestantes exigieron respuestas concretas de las autoridades ante los problemas que afectan la vida cotidiana y la actividad turística.
La movilización evidenció el descontento de residentes que consideran insuficientes las actuaciones realizadas hasta ahora.
La Troncal del Caribe es una vía estratégica para la movilidad entre La Guajira y Magdalena, por lo que su bloqueo también generó afectaciones al transporte.
Comunidades llevaron sus denuncias hasta Bogotá
Ante la falta de soluciones definitivas, representantes comunitarios decidieron trasladar sus preocupaciones a entidades nacionales.
Bella Narváez, representante del gremio nativo de la desembocadura de Palomino, y Nerlys Sofía Vergara, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Jardines del Mar, viajaron a Bogotá para exponer la situación ante la Defensoría del Pueblo.
Las líderes buscan llamar la atención sobre las consecuencias ambientales, económicas y sociales de la erosión.
Su preocupación incluye la desaparición de playas, la pérdida de establecimientos y la disminución de oportunidades laborales.
También advierten sobre las dificultades que podrían enfrentar los jóvenes si continúa deteriorándose la economía del corregimiento.
La visita a Bogotá forma parte de las gestiones comunitarias para solicitar acompañamiento institucional.
Temen que la falta de empleo aumente los riesgos sociales
Los habitantes también expresaron preocupación por las consecuencias que podría tener el desempleo en la seguridad del territorio.
Palomino vivió durante años los efectos de la violencia relacionada con grupos armados ilegales.
Con el crecimiento del turismo, numerosas familias encontraron alternativas económicas vinculadas a la prestación de servicios.
Ahora, algunos líderes comunitarios temen que la pérdida de esas oportunidades aumente la vulnerabilidad de los jóvenes frente a organizaciones criminales.
Esta preocupación constituye una advertencia de los habitantes y no significa que se haya demostrado un aumento de reclutamiento como consecuencia directa de la erosión.
Sin embargo, evidencia que la comunidad considera la crisis ambiental un problema que trasciende la pérdida de terreno.
La protección de los empleos y el fortalecimiento de las oportunidades económicas son parte de las necesidades expresadas por los residentes.
La erosión también amenaza los ecosistemas de Palomino
La desaparición de playas puede tener consecuencias importantes para los ecosistemas costeros.
Estos espacios cumplen funciones relacionadas con la protección natural del litoral y constituyen hábitats para diferentes especies.
En Palomino, la cercanía entre el mar, los ríos y la Sierra Nevada de Santa Marta conforma un entorno ambiental de especial valor.
Las playas también son utilizadas por tortugas marinas para sus procesos de anidación en determinados sectores y temporadas.
La modificación del litoral puede alterar las condiciones necesarias para estas especies.
Además, la pérdida de terreno puede incrementar la exposición de edificaciones e infraestructura frente al oleaje.
Por esta razón, cualquier estrategia de recuperación debe considerar tanto la protección de las comunidades como la conservación de los ecosistemas.
¿Palomino desaparecerá como destino turístico?
Aunque la erosión ha causado daños graves en sectores de playa, no existe información que permita afirmar que todo el corregimiento vaya a desaparecer.
Palomino conserva otros atractivos naturales y culturales que forman parte de su oferta turística.
Sin embargo, la pérdida de sus playas representa una amenaza directa para una actividad económica que depende en gran medida del entorno costero.
La continuidad del turismo estará relacionada con la capacidad de las autoridades y de la comunidad para gestionar los riesgos y desarrollar soluciones sostenibles.
También será importante fortalecer alternativas económicas que reduzcan la dependencia de los sectores más expuestos al avance del mar.
Por ahora, empresarios y habitantes insisten en que la situación requiere medidas urgentes.
Palomino pide soluciones antes de que las pérdidas sean mayores
La crisis que enfrenta Palomino demuestra cómo un fenómeno ambiental puede transformar la economía y las condiciones de vida de una comunidad.
Los daños reportados por empresarios, los despidos y la desaparición de sectores de playa reflejan la gravedad del problema.
Mientras los comerciantes contabilizan pérdidas y reducen sus operaciones, la Alcaldía de Dibulla solicita apoyo financiero y técnico para ejecutar obras de mitigación.
Las comunidades, por su parte, mantienen sus llamados a las autoridades departamentales y nacionales.
El desafío será proteger las playas y los ecosistemas sin dejar de atender a las familias que ya están perdiendo sus ingresos.
Palomino, que durante años se consolidó como uno de los destinos naturales más atractivos del Caribe colombiano, enfrenta ahora una carrera contra el avance del mar para preservar su patrimonio ambiental y su futuro turístico.











