Adriana de Jesús Arango y María del Carmen Guapo son las protagonistas de una historia de creatividad, dedicación y amor por las tradiciones colombianas. Desde Sopó, Cundinamarca, estas mujeres transforman las hojas de maíz en figuras artesanales que representan la identidad cultural del país. Su trabajo también ha llegado a las pantallas de Cine Colombia, donde su historia se presenta antes de las películas.
En Colombia existen historias que merecen ser conocidas, especialmente aquellas que muestran cómo el talento y la creatividad pueden transformar materiales cotidianos en verdaderas expresiones artísticas. Una de ellas es la de Adriana de Jesús Arango y María del Carmen Guapo, dos artesanas que encontraron en las hojas de maíz una manera de preservar las tradiciones y construir un proyecto de vida.
Su historia ha llamado la atención de espectadores de Cine Colombia, donde aparece en una pieza audiovisual proyectada antes del inicio de las películas. En medio de los anuncios que acompañan las funciones, el trabajo de estas mujeres permite conocer una actividad artesanal que conserva elementos de la cultura campesina y las costumbres colombianas.
Las protagonistas de esta historia son las creadoras de Tibameros, una iniciativa artesanal desarrollada en el municipio de Sopó, Cundinamarca. Allí trabajan con el amero de maíz, como se conoce a las hojas que recubren las mazorcas, para elaborar figuras decorativas inspiradas en personajes tradicionales, celebraciones religiosas y expresiones culturales de la región andina.
De una capacitación artesanal al nacimiento de Tibameros
La trayectoria de Adriana de Jesús Arango está relacionada con las actividades manuales desde su infancia. Nacida en Pereira, creció en un entorno donde la costura y la elaboración de objetos decorativos formaban parte de su cotidianidad. Su madre confeccionaba vestimentas religiosas y ella participaba en la creación de figuras para pesebres.
Con el paso del tiempo, esas experiencias se convirtieron en conocimientos que le permitieron desarrollar habilidades en confección y otras técnicas manuales. Posteriormente, al trasladarse a Sopó por motivos familiares, comenzó a explorar nuevas oportunidades para continuar trabajando.
Durante ese proceso conoció a María del Carmen Guapo, quien también tenía experiencia en la elaboración de artesanías con materiales naturales, especialmente figuras y pequeños pesebres.
El interés compartido por las manualidades las llevó a participar en una capacitación sobre el aprovechamiento del amero de maíz. Lo que inicialmente parecía una actividad de aprendizaje terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto artesanal conjunto.
De esa experiencia nació Tibameros, un emprendimiento que combina conocimientos manuales, creatividad y elementos de la identidad cultural de Sopó.
El proceso detrás de cada figura elaborada con hojas de maíz
Aunque a simple vista las hojas de maíz pueden parecer un material sin mayor utilidad después de retirar la mazorca, para estas artesanas representan la materia prima de un oficio que requiere tiempo, preparación y precisión.
El proceso comienza con la selección del amero. Las hojas deben revisarse cuidadosamente, pues algunas presentan daños ocasionados por insectos o condiciones naturales. Posteriormente, se someten a procedimientos de conservación y secado que permiten utilizarlas en la elaboración de las figuras.
Una vez preparado el material, las artesanas comienzan a construir las piezas mediante técnicas de tejido y armado. Cada creación requiere atención a los detalles, especialmente cuando se trata de representar vestimentas, movimientos corporales y elementos propios de los personajes tradicionales.
Entre sus productos se encuentran campesinos con ruanas y sombreros, mujeres con vestidos típicos, bailarines de pasillo, bambuco y guabina, así como pesebres y representaciones religiosas. Algunas figuras alcanzan hasta un metro de altura, lo que demuestra las posibilidades artísticas de este material natural.
Uno de sus trabajos más representativos está inspirado en los arcángeles de Sopó, una reconocida colección de pinturas coloniales conservada en la iglesia del Divino Salvador. Adriana encontró en estas obras una oportunidad para trasladar parte del patrimonio artístico del municipio a sus creaciones en amero.
Un emprendimiento que también enfrenta desafíos económicos
La historia de Tibameros no se limita a la creatividad. También refleja las dificultades que enfrentan numerosos artesanos colombianos para comercializar sus productos y conseguir una remuneración acorde con el tiempo y los conocimientos que requiere cada pieza.
Una investigación de la Universidad El Bosque, publicada en 2024 bajo el título Estrategias de propiedad intelectual para la protección y promoción de las artesanías de amero en Colombia: el caso del municipio de Sopó, analizó el trabajo de Adriana Arango y María del Carmen Guapo.
El estudio identificó que Tibameros forma parte de Artesopo, una asociación municipal que constituye uno de sus principales espacios de comercialización. Además, documentó la realización de pedidos personalizados y vínculos comerciales con Artesanías de Colombia.
La investigación también señaló que las artesanas han recibido apoyos institucionales mediante capacitaciones, participación en ferias y adquisición de maquinaria. Sin embargo, identificó dificultades relacionadas con la baja remuneración económica, la escasa valoración social de los productos artesanales y las limitaciones para fortalecer su comercialización.
Frente a este panorama, el trabajo académico propuso estrategias de protección de la propiedad intelectual, incluida la posibilidad de desarrollar una marca colectiva que contribuya al reconocimiento de los productos y de los conocimientos tradicionales asociados a su elaboración.
De Sopó a Cine Colombia: una historia que merece ser conocida
La aparición de la historia de estas artesanas en una pieza audiovisual exhibida antes de una función de Cine Colombia representa una oportunidad para acercar su trabajo a personas que posiblemente desconocían la existencia de Tibameros.
En un espacio habitualmente destinado a la publicidad y al entretenimiento, conocer la trayectoria de dos mujeres dedicadas a preservar un oficio tradicional permite dirigir la atención hacia otras expresiones del talento colombiano.
Este tipo de contenidos también puede despertar el interés por conocer los procesos que existen detrás de los objetos artesanales. Cada figura elaborada por Adriana y Carmen reúne conocimientos manuales, referencias culturales y técnicas que requieren práctica y dedicación.
Aunque la presencia de su historia en las pantallas de cine ha sido reportada por espectadores, no se ha confirmado públicamente el alcance nacional de la exhibición ni la duración de la campaña audiovisual.
Más allá de esa información pendiente, el trabajo de ambas artesanas cuenta con documentación en Colombia Artesanal, una plataforma que reúne historias de creadores y oficios tradicionales de distintas regiones del país.
¿Dónde conocer las artesanías de Adriana Arango y Carmen Guapo?
Quienes deseen conocer sus creaciones pueden encontrar información sobre Tibameros en Colombia Artesanal, donde el taller aparece registrado dentro de la Ruta Sabana Centro.
Según esta plataforma, las artesanas tienen como punto de encuentro la plaza de artesanos de Sopó, ubicada en la carrera 2 # 3-12. Allí se pueden conocer sus productos y obtener información sobre su trabajo.
Tibameros también cuenta con presencia en plataformas de emprendimiento, como BazzarBog, donde se han ofrecido figuras elaboradas en amero, entre ellas pesebres, muñecas y arcángeles.
La iniciativa se presenta como un proyecto dedicado a la producción completamente manual, con interés en la utilización responsable de materiales naturales y la conservación de las expresiones culturales, históricas y religiosas.
Dos mujeres que mantienen vivo el valor de lo hecho a mano
La historia de Adriana de Jesús Arango y María del Carmen Guapo demuestra que las tradiciones artesanales continúan teniendo un lugar importante dentro de la identidad cultural colombiana.
Su trabajo reúne experiencias personales, conocimientos adquiridos durante años y una relación cercana con las costumbres de Sopó. A través de las hojas de maíz han encontrado una manera de representar escenas campesinas, personajes tradicionales y elementos religiosos que forman parte de la memoria de su comunidad.
La trayectoria de Tibameros también invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer económicamente el trabajo artesanal, fortalecer sus espacios de comercialización y apoyar a quienes dedican su vida a preservar estos conocimientos.
Lo que comenzó con una capacitación y el interés compartido por las manualidades se convirtió en una iniciativa que ha sido documentada por investigadores y plataformas dedicadas a promover las artesanías colombianas.
Hoy, la historia de estas dos mujeres también encuentra un espacio frente a los espectadores de cine. Una muestra de que, detrás de materiales tan cotidianos como las hojas de una mazorca, pueden existir historias de creatividad, amistad y tradición que merecen trascender las fronteras de su municipio.











