La muerte de Naín Pérez Toncel, conocido como alias ‘Bendito Menor’, habría provocado cambios en el control territorial de grupos armados ilegales en la Alta Guajira. Según una investigación publicada por El Colombiano, el debilitamiento de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) estaría permitiendo que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fortalezca su presencia en sectores donde ya mantenía influencia.
Las alertas provienen de fuentes consultadas en comunidades como Nazareth y Siapana, en jurisdicción de Uribia, que advierten sobre la llegada de hombres armados, nuevas formas de control territorial y presuntas retenciones de jóvenes.
Sin embargo, especialistas en seguridad advierten que el panorama es más complejo que un simple cambio de dominio entre organizaciones criminales. En La Guajira operan diferentes estructuras y la influencia de cada una varía según la ubicación geográfica.
La muerte de ‘Bendito Menor’ habría cambiado el panorama criminal
Alias ‘Bendito Menor’ murió el pasado 4 de septiembre de 2026, durante un operativo adelantado por las autoridades. En la acción también murieron su pareja, conocida como ‘La Bebecita’, y dos escoltas.
Pérez Toncel era señalado como uno de los principales integrantes de la subestructura Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, organización con presencia en La Guajira.
De acuerdo con información de la Policía citada por El Colombiano, esta estructura contaba con aproximadamente 170 integrantes, entre hombres armados y redes de apoyo.
Sus actividades ilegales estaban relacionadas con el narcotráfico, la extorsión, el tráfico de armas y el control de corredores estratégicos.
La muerte de su cabecilla se sumó a otros operativos que habían debilitado a la organización durante los meses anteriores.
En abril, nueve integrantes de su esquema de seguridad y de sus redes de apoyo murieron durante una operación en la vereda Kamuishisain, en Uribia.
Posteriormente se registraron capturas y nuevos golpes contra la estructura, incluida la muerte de alias ‘Cholo’, señalado como segundo cabecilla de las ACSN, el 21 de septiembre.
Esta sucesión de operaciones habría reducido la capacidad de la organización para mantener su presencia en determinadas zonas del departamento.
El ELN estaría aprovechando el repliegue de las ACSN
Según fuentes consultadas por El Colombiano, después de la muerte de ‘Bendito Menor’, algunas células de las ACSN comenzaron a retirarse de sectores de la Alta Guajira y del casco urbano de Uribia.
Ese repliegue habría generado condiciones favorables para que otras organizaciones ilegales intentaran fortalecer su influencia.
Una de las estructuras que estaría aprovechando este escenario es el ELN, que mantiene una presencia histórica en zonas fronterizas con Venezuela.
No obstante, la información conocida no permite concluir que esta guerrilla haya asumido el control de toda la Alta Guajira.
La investigadora Paula Tobo, de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), explicó al medio que el ELN es uno de al menos cuatro actores armados con influencia en diferentes sectores del departamento.
La especialista señaló que las dinámicas criminales cambian entre subregiones y que no existe una sola organización que domine de manera uniforme todo el territorio guajiro.
Nazareth y Siapana, entre las comunidades que reportan cambios
Los testimonios recogidos en la investigación señalan que comunidades de la Alta Guajira estarían experimentando nuevas dinámicas de presencia armada.
Entre los lugares mencionados aparecen Nazareth y Siapana, donde fuentes locales describieron movimientos de hombres armados y posibles controles sobre la población.
También se identificó un corredor que conecta sectores como Castilletes, Puerto López, Flor del Paraíso, Wimpeshi, Siapana y Punta Espada, en dirección a la frontera con Venezuela.
La ubicación de estas comunidades resulta relevante por su proximidad a rutas fronterizas y territorios en los que confluyen distintas actividades económicas, tanto legales como ilegales.
Sin embargo, las denuncias sobre nuevos controles armados requieren verificación institucional para establecer su alcance y determinar qué estructuras estarían involucradas.
Denuncian presuntas retenciones de jóvenes
Uno de los aspectos más preocupantes de los testimonios corresponde a las supuestas retenciones de jóvenes en comunidades de la Alta Guajira.
Una fuente consultada por El Colombiano aseguró que, durante el último mes, algunos jóvenes habrían sido llevados por hombres armados para interrogatorios y posteriormente regresaron a sus viviendas.
La misma fuente afirmó que otros no habrían retornado.
Estas denuncias revisten especial gravedad por las posibles afectaciones a la libertad y seguridad de los habitantes.
No obstante, las autoridades consultadas por el medio no habían confirmado estos hechos al momento de la publicación.
Por ello, todavía no es posible establecer cuántas personas estarían involucradas, cuáles serían las circunstancias de las presuntas retenciones o quiénes tendrían responsabilidad.
La verificación de estos señalamientos será fundamental para determinar si existen situaciones que requieran medidas urgentes de protección.
La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre disputas territoriales
La posible expansión del ELN no constituye un fenómeno completamente nuevo en La Guajira.
En junio de 2026, la Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana de Inminencia 013-26, en la que describió un escenario de disputa entre las ACSN, el ELN, la Segunda Marquetalia y estructuras criminales locales.
En ese documento, la entidad advirtió sobre las tensiones relacionadas con los intentos de expansión de las ACSN hacia Maicao.
La alerta también identificó a La Majayura y Carraipía como sectores donde el ELN mantenía una posición predominante.
Estos antecedentes permiten entender que la guerrilla ya contaba con presencia en zonas estratégicas antes de la muerte de ‘Bendito Menor’.
Por tanto, la preocupación actual está relacionada con la posibilidad de que aproveche el debilitamiento de otras estructuras para reforzar su influencia.
¿Qué ocurre con el Clan del Golfo en La Guajira?
El Clan del Golfo también aparece entre las organizaciones involucradas en las disputas por el control de territorios y economías ilegales en la región.
De acuerdo con los testimonios recogidos por El Colombiano, esta estructura habría intentado aprovechar el debilitamiento de las ACSN.
Sin embargo, la Fundación Ideas para la Paz considera que todavía no existen elementos suficientes para afirmar que se desarrolla una confrontación territorial abierta entre el Clan del Golfo y el ELN en La Guajira.
Paula Tobo explicó que, aunque se han registrado hechos de violencia y tensiones en sectores donde coinciden ambas organizaciones, su frecuencia y magnitud no permiten caracterizar el escenario como una guerra territorial consolidada entre ellas.
La investigadora identificó como uno de los principales focos de confrontación la disputa entre las ACSN y el Clan del Golfo, particularmente en áreas relacionadas con Magdalena, Dibulla y Riohacha.
La frontera con Venezuela sigue siendo estratégica
La presencia de grupos armados en La Guajira también está relacionada con su ubicación fronteriza.
Según el análisis de la FIP, el ELN ha mantenido históricamente una influencia en sectores cercanos a Venezuela, vinculada con corredores de narcotráfico y otras economías transfronterizas.
Esta dinámica presenta diferencias frente a la confrontación que la organización sostiene en regiones como el Catatumbo.
En La Guajira, la presencia de la guerrilla ha sido descrita como más discreta y asociada a determinadas actividades y zonas de influencia.
Por esta razón, los expertos consideran necesario analizar cada territorio de manera particular y evitar conclusiones que atribuyan a una sola organización el control de todo el departamento.
Crece la preocupación por la seguridad de las comunidades
El posible fortalecimiento del ELN tras la muerte de ‘Bendito Menor’ plantea nuevos interrogantes sobre la seguridad en la Alta Guajira.
Aunque los operativos contra las ACSN representaron golpes importantes a su estructura, los testimonios conocidos sugieren que el debilitamiento de una organización no necesariamente implica la desaparición de las economías ilegales ni de los mecanismos de control sobre las comunidades.
Las denuncias sobre hombres armados y presuntas retenciones de jóvenes hacen necesario esclarecer qué está ocurriendo en los territorios mencionados.
Por ahora, la expansión del ELN continúa siendo una hipótesis sustentada en testimonios locales y análisis especializados, mientras que las autoridades deberán verificar los hechos denunciados y establecer las condiciones reales de seguridad.
El desafío para el Estado no se limita a debilitar a los cabecillas de las organizaciones criminales, sino también a impedir que otros grupos ocupen los espacios que estas dejan y garantizar la protección de los habitantes de La Guajira.











