El arquitecto cartagenero Rodolfo Ulloa Vergara recibió dos reconocimientos simultáneos en la XXX Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo 2026, uno de los encuentros más importantes del sector en el país. El primero corresponde a la restauración del antiguo Convento y Templo de San Francisco, proyecto desarrollado junto al arquitecto Ricardo Sánchez Pineda y su equipo; el segundo fue una mención de honor por la restauración del antiguo Club Cartagena, también parte del complejo que hoy se integra al proyecto hotelero Four Seasons en Getsemaní. La Sociedad Colombiana de Arquitectos había incluido ambos proyectos entre los finalistas de la categoría Patrimonio e Intervención en lo Construido.

Para Ulloa, el reconocimiento llega después de más de una década de trabajo alrededor de un conjunto patrimonial que ha exigido investigación histórica, restauración, gestión y coordinación entre arquitectos, ingenieros, artesanos y especialistas. El antiguo Club Cartagena, inaugurado en 1925 y diseñado por Gastón Lelarge, es Bien de Interés Cultural y fue intervenido para integrarse como parte del nuevo complejo hotelero conservando sus valores históricos y arquitectónicos.
“Es una satisfacción enorme, pero sobre todo un agradecimiento muy grande a quienes nos brindaron la oportunidad de desarrollar el trabajo”, expresó Ulloa, quien insistió en que detrás de estos resultados existe un esfuerzo colectivo. El arquitecto destacó especialmente a los maestros de obra, artesanos, ingenieros, administradores y al equipo liderado junto a Ricardo Sánchez, con quien mantuvo una alianza profesional durante un proyecto que se extendió por cerca de 15 años.

La relación de Ulloa con este conjunto patrimonial viene de tiempo atrás. En 2013 fue quien solicitó formalmente al Ministerio de Cultura la evaluación del Plan Especial de Manejo y Protección del Club Cartagena y el Claustro de San Francisco, instrumento que posteriormente permitió ordenar y orientar la recuperación de estos inmuebles históricos de Getsemaní.
A lo largo de su carrera también ha participado en otros proyectos de recuperación patrimonial y cultural, entre ellos intervenciones vinculadas al antiguo Hotel Santa Clara y distintos edificios históricos del país. Para él, sin embargo, la restauración de San Francisco tiene una dimensión especialmente personal: recuerda que sus padres se casaron un día de San Francisco y que desde su infancia ha existido una conexión recurrente con espacios franciscanos.

Su mensaje para los arquitectos jóvenes parte precisamente de esa experiencia: perseverar. Ulloa asegura que atravesar crisis económicas, procesos prolongados, trámites complejos e incluso episodios como la pandemia exige convicción y paciencia. “No se dejen vencer por las circunstancias”, señaló al recordar que muchas obras patrimoniales necesitan años antes de ver sus resultados.
Más que mirar hacia el pasado, Ulloa sostiene que restaurar patrimonio significa proyectarlo hacia el futuro. El Convento de San Francisco tiene más de cuatro siglos de historia y fue uno de los núcleos tempranos del actual Getsemaní. Su visión es que este tipo de intervenciones permitan que edificios con siglos de existencia continúen vivos durante muchas generaciones más.

“No estamos trabajando por el pasado ni para el pasado. Estamos trabajando desde el presente para que futuras generaciones disfruten lo que nosotros recuperamos”, resume Ulloa. Una idea que, después de estos dos reconocimientos en la Bienal, adquiere un peso especial: conservar el patrimonio no significa congelarlo, sino darle condiciones para seguir siendo parte de Cartagena.










